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lunes, 6 de febrero de 2012

¿Democracia vestida de mujer?

Bienvenidos a una nueva entrada de este blog, amables lectores. Con esta, inicio el mes de Febrero, el que para muchos es sinónimo de consumismo puro y para otros, el más "romántico" del año. Pero no trataré del tema del Día del Amor. Para ello, los invito a leer la entrada dedicada al 14 de Febrero en este mismo blog, escrita en 2008. Esta ocasión, les comentaré sobre la contienda presidencial en México, a la cual se agrega una candidata, que, a diferencia de quienes han competido por ese puesto en anteriores elecciones, tiene ciertas posibilidades de convertirse en la primera Presidenta de México.

La mala costumbre mexicana de "ningunear" a la mujer provino prácticamente desde tiempos coloniales. Fue la evangelización traída a la Nueva España la que impuso el mito (y la creencia) de que las mujeres únicamente deberían servir en el hogar y para procrear. Tal vez quien rompió el paradigma anterior fue Sor Juana Inés de la Cruz, aunque su vida sería recordada muchísimos siglos después y no necesariamente en su tiempo. Ni siquiera la Independencia, la Reforma o el Porfiriato, aquel período en donde gobernara el "oaxaqueño afrancesado", Porfirio Díaz, le dieron un lugar trascendente a las féminas.

Quizá alguien que comenzó a abrirles paso -aunque en muy reducida medida- fue Francisco I. Madero durante su campaña presidencial en 1911. Pero hasta ahí. Su gabinete fue liderado por hombres.

Pero poco a poco, las mujeres se agrupaban para hacer valer sus derechos. Así fue que el 17 de Octubre de 1953, bajo la presidencia de Adolfo Ruiz Cortines, pudieron alcanzar la libertad de sufragar por los candidatos. En esos tiempos, existió la primera mujer electa para un cargo en México.

Pero no ha habido una mujer que lleve las riendas del país. Tal vez el sacrificio de valientes heroínas como Leona Vicario, Josefa Ortiz de Domínguez o Carmen Serdán no fue suficiente para que la historia le diera un lugar al mal llamado "sexo débil".

No fue sino hasta el siglo XX, más específicamente en 1988, cuando un partido pequeño (a comparación del apabullante PRI que gobernaba en ese entonces) postulaba a una activista social, una luchadora por la justicia, derivada de la indiferencia y crueldad que mostrase el gobierno federal veinte años antes, al aplastar el movimiento estudiantil en Tlaltelolco. Esa activista se llama Rosario Ibarra de Piedra, quien peleaba por encontrar justicia para su hijo desaparecido en la Plaza de las Tres Culturas. Ella fue la primera candidata a la Presidencia. Sin embargo, quizá el fracaso al cual se estaba exponiendo, haría que declinara su intención de llegar a dicho puesto para otorgarle un voto de confianza al Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, supuesto ganador de dicha contienda electoral.

En 1994, durante la primera elección más reñida de la historia contemporánea de México, el hoy extinto Partido Popular Socialista postulaba a otra mujer para la Presidencia: Marcela Lombardo, hija de uno de los pensadores más importantes del siglo XX, Vicente Lombardo Toledano. A su vez, el Partido del Trabajo, el mismo que hoy apoya a Andrés Manuel López Obrador, apostaría por Cecilia Soto.

Ninguna ganó, pero las 3 (tanto Ibarra de Piedra como Lombardo y Soto), sentaron precedentes para que las mujeres consiguieran más puestos de elección popular en los años venideros.

Aunque no hubo una mujer presidenta, en 1999 el Distrito Federal, la capital del país, sería gobernada, por vez primera, por una mujer: Rosario Robles, quien duró en el cargo hasta Diciembre de 2000, cuando fue sucedida por el propio López Obrador.

De 1994 fue hasta 2006 cuando se volviera a lanzar a la Presidencia otra mujer, esta vez, por un partido de reciente creación -en ese año-: el Partido Democracia Social. La candidata: Patricia Mercado, quien poseía una plataforma política que convenció a muchos, pero que no tuvo el apoyo suficiente para poder acercarse a los números que finalmente obtendrían López Obrador, Felipe Calderón o por lo menos, Roberto Madrazo.

A unos meses de que lleguen las elecciones presidenciales de 2012, el PAN apuesta por una mujer: Josefina Vázquez Mota. Este fin de semana, miles de simpatizantes del partido albiazul sufragaron para seleccionar a su candidato para la Presidencia. Resultó electa Josefina. Pero su caso no es aislado, sino que hoy por hoy, resulta ser la única mujer en la historia de México que tiene posibilidades reales de llegar a tan alto puesto. Se enfrenta a la maquinaria fortísima de Enrique Peña Nieto y el antaño PRI, y a la gran movilización de votos que resulta López Obrador. Pero aún así, no existe indiferencia ante su candidatura, sino un dejo de sorpresa y de admiración. Del proceso del cual resultó electa, existe un reconocimiento casi generalizado, lo que la deja en buena posición.

Josefina Vázquez Mota resulta un parteaguas en la historia de las elecciones presidenciales en México. O ustedes, ¿qué opinan, amables lectores? Agradeceré sus comentarios.