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lunes, 21 de marzo de 2011

Japón: el sol invencible.

Bienvenidos a una nueva entrada a este blog, amables lectores. Ahora les comentaré acerca de un tema que me habían sugerido pero que no sabía cómo tratarlo de manera que no fuera una entrada efímera, sino que les diera cuenta de la complejidad que involucra el desastre sucedido en la tierra del sol naciente, el Japón. Así pues, iniciemos con la narración. Antes de eso, quiero agradecer todos los comentarios que me han hecho en esta página a lo largo de 4 años de existencia. De verdad, saber que estas palabras que aquí expongo han servido para desatar polémica, como referencia, o simplemente como distracción para muchas personas, algunas de ellas desconocidas, es algo satisfactorio y es lo que me motiva a seguir escribiendo para ustedes. Ahora sí, comencemos con nuestro tema.

El pasado viernes 11 de marzo yo me encontraba checando mis redes sociales (a las que invito me agreguen si tienen alguna de ellas para conversar) por la noche, cuando de pronto, en Twitter comencé a ver que muchas de las personas que sigo "posteaban" cosas como "qué horribles escenas del terremoto de Japón", o "una oración por Japón", o "en vivo el Tsunami de Japón". Me pude percatar que la mayoría de ellos tienen sistemas de televisión por cable y que ya sabían de la noticia.

Quise esperar unos instantes a ver si en la televisión abierta podían interrumpir las señales de los telejuegos o el dichoso "Pare de Sufrir" para ver si habría alguna noticia, pero no pasó nada. Así que decidí sumergirme en el mundo cibernético y buscar qué era lo que pasaba. Me di cuenta que había habido un temblor de casi 9 grados Richter y que venía precedido de un tsunami. Debo aceptar que las imágenes no me impactaron porque acá en México son comunes las inundaciones en gran parte del año en algunos lugares del país. Lo que sí me impactó fue lo que sucedió tiempo después.

Resulta que derivado del tsunami (más que del temblor, aunque sí fue muy fuerte), un reactor nuclear explotó, lo que desembocó en una alerta máxima por contaminación en ese país. Si el movimiento telúrico había ya destrozado una parte del Japón, el agua arrasó con más esperanzas de recuperarse. Y más aún, con la catástrofe que había iniciado con la explosión nuclear.

De inmediato, unos minutos después del temblor y tsunami y ahora con la explosión, se prendieron focos de alerta en los países que tienen costas en el Pacífico, entre los que estaban incluidos México, casi toda Centroamérica, Venezuela y hasta Chile. En América no pasó nada. La onda expansiva del tsunami afectó, en menor parte, las islas hawaiianas y una parte de Australia, sin llegar a los destrozos que causó en el Japón.

El único efecto que no sólo se sintió en América sino en el mundo entero a raíz del desastre natural que llegó al Japón fue económico. Las bolsas asiáticas y americanas, así como las europeas, aunadas a la crisis del Medio Oriente (por la que pasan ahorita países como Libia, Egipto, Tunisia, Yemen y Marruecos de inestabilidad política y social), tuvieron un impacto negativo en la semana posterior al temblor y tsunami.

No podemos comparar el temblor de 1985 en la Ciudad de México con los últimos desastres que han ocurrido (Haití y Chile en 2010 más recientemente y ahora Japón), por varias circunstancias: en primera, a la mayoría de las generaciones actuales no les tocó ni siquiera como bebés el terremoto del 85, así que no saben de qué les están hablando los medios; en segundo lugar, en Haití, por ejemplo, se destruyó casi por completo el país, en Japón se devastó una parte del país, porque es una isla. El temblor del 85 arrasó con el centro de una ciudad, más no con un territorio completo.

Es la segunda vez que el Japón enfrenta una crisis nuclear. Hay que recordar cuando en 1945 algunos sobrevivieron a las bombas atómicas que arrojara con alevosía Estados Unidos para así darle fin a la Segunda Guerra Mundial. Días después de que hiciera explosión el reactor que ahora puso en una nueva crisis al Japón, las noticias comentaban que se les había advertido que habría riesgo de que se colapsara la planta nuclear y que el gobierno nipón no había hecho caso. A saber. Lo que sí es un hecho es que ese país está en proceso de recuperación y que quizá le dé un ejemplo al mundo de cómo reactivar la vida después de un desastre.

O ustedes, amables lectores, ¿qué opinan? Agradeceré sus comentarios.

martes, 15 de marzo de 2011

Agua y aceite: las alianzas electorales en México.

Bienvenidos de nuevo a otra entrada en este blog amables lectores. Sé que lo tenía un poco abandonado, pero sigo escribiendo por aquí en mis ratos libres. Ahora les comentaré acerca de un fenómeno que se ha venido suscitando desde el año pasado en México en cuestión electoral: las alianzas entre partidos que, en otros momentos de la historia, no se habrían dado. Así que comienzo el relato.

El año pasado (2010), mismo del Bicentenario de nuestra Independencia y Centenario de la Revolución, fue el marco perfecto para una intensa jornada electoral en varios estados de la República Mexicana, puesto que no sólo se renovaban congresos estatales o alcaldías, sino, en algunos casos, habría cambio de Gobernador.

En esa ocasión se disputaban las Gobernaciones de Tamaulipas, Sinaloa, Puebla, Oaxaca, Veracruz, Aguascalientes, Tlaxcala, Hidalgo, Durango y Zacatecas. Algunas de estas entidades federativas tienen una importancia muy fuerte en el ámbito no sólo político sino económico del país, por lo que ganarlas o conservarlas era crucial para todos los partidos políticos.

De ellas, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) gobernaba 7 entidades, el Partido Acción Nacional 2 y el de la Revolución Democrática (PRD) 1. La continuidad del PRI en la mayoría de ellas o el rescate de las otras era lo que se jugaba el 4 de Julio de 2010.

Pero el PRI no contaba con que en 4 estados se cocinaron alianzas electorales entre el PAN y el PRD que le harían frente en la contienda electoral. No era la primera vez que el partido del sol azteca (PRD) se aliaba a otro que no tuviera su misma ideología. Así habían ganado la capital de Jalisco, Guadalajara, en las elecciones de 2009 de la mano del PRI, al igual que Guanajuato, otra ciudad capital que estaba, al igual que la Perla Tapatía, en poder del PAN hasta ese año.

Los candidatos que eligieron las alianzas que se dieron entre el PAN y el PRD en Sinaloa, Puebla, Oaxaca y Durango resultaron fuertes. Mario López Valdéz, Rafael Moreno-Valle Rosas, Gabino Cué Monteagudo y José Rosas Aispuro, postulados por las coaliciones en los respectivos estados, parecían hacerle buena guerra al tricolor.

El PRI confió en que retendría todos esos bastiones, al igual que el PAN y el PRD confiaban en que se mantendrían en los suyos (Aguascalientes, Tlaxcala y Zacatecas). Pero ese 4 de Julio cambió la historia.

Con victorias casi irreversibles, los otrora priístas Rafael Moreno-Valle Rosas (ahora militante del PAN), Mario López Valdéz (simpatizante del PAN y postulado primero por el PRD), y Gabino Cué Monteagudo (simpatizante del PRD y postulado por Convergencia) ganaron en Puebla, Sinaloa y Oaxaca, quitando de tajo 80 años de gobierno del PRI en esos estados.

Pero por otro lado, el Revolucionario Institucional regresaría a Aguascalientes, Tlaxcala y Zacatecas de la mano de Carlos Lozano de la Torre, Mariano González Zarur y Miguel Alonso Reyes, con lo cual despintaba a esos estados de los colores azul y amarillo.

Al ver la "efectividad" de las alianzas, tanto el PRD como el PAN han manifestado su intención de contender juntos para las próximas elecciones (en este 2011) y hasta para las presidenciales (de 2012), lo que ha causado una gran división de opiniones en ambos partidos.

Una elección en la que se ha puesto la mira desde el año pasado es la del Estado de México, entidad con el mayor número de votantes (sólo por encima de Veracruz) y que, por la cercanía a la capital de la República, resulta un atractivo muy fuerte para los tres partidos políticos más grandes a nivel nacional. Para algunos expertos, en esta elección se podría visualizar cómo viene la presidencial, aunque no necesariamente sea una antesala garantizada.

La fragmentación al interior del PAN y del PRD entre sus militantes debido a las alianzas y la indefinición de los gobiernos resultantes de las mismas por no saber a qué partido "rendirle cuentas", ha hecho que el PRI se fortalezca. Si bien es bueno que existan coaliciones para las elecciones, también es cierto que la unión entre la derecha y la "izquierda" mexicanas no son concebibles entre el electorado, sobre todo, porque existen muchos grupos dentro del PRD que no reconocen al Presidente Felipe Calderón como el Constitucional de la República y porque aún existe el "Presidente Legítimo" que sigue encargándose de polarizar a su ya de por sí debilitado movimiento social.

Quizá el Presidente del PRI, Humberto Moreira, tuvo razón al decir en su discurso de toma de protesta que no le asustan las alianzas que pretenden parar lo inevitable. Quizá no. Pero una cosa es cierta: lo único que puede aglutinar al agua y al aceite es un tercero que, curiosamente, no es ni azul ni amarillo, sino ex tricolor. Y si las alianzas se visten de los primeros dos colores y las lidera un ex priísta, ¿realmente habría cambio para los estados donde pudiese ganar ese tipo de uniones? El tiempo lo dirá...

O ustedes amables lectores, ¿qué opinan? Agradeceré sus comentarios.