Bienvenidos a una nueva entrada en el blog, amables lectores. Sé que ya tenía muy descuidado este espacio, sobre todo, por falta de tiempo. Pero he vuelto, y espero retomar ese gusto por la escritura y que ustedes vengan a distraerse un rato con lo que les publico aquí. En esta ocasión, platicaré sobre un tema que dio de qué hablar esta semana: la elección del nuevo Papa, sucesor de Benedicto XVI.
Febrero de 2013 no fue un mes cualquiera para la Iglesia Católica. Ya habían pasado centurias desde la última vez que renunciaba el máximo jerarca, sucesor del lugar de San Pedro, en El Vaticano, y no se sabía qué procedía. En los días de la primera quincena de Febrero, Joseph Ratzinger, quien fuera electo Papa en 2005 tras la muerte de Juan Pablo II, y quien quisiera el nombre de Benedicto XVI, hacía pública su intención de retirarse de su pontificado, aludiendo problemas de salud.
En efecto, el ahora Papa Emérito Benedicto XVI ya es un hombre de edad avanzada, y ese mismo factor ya comenzaba a hacer estragos en su cuerpo. No era como su antecesor, Karol Wojtyla, que teniendo casi 85 años todavía conservaba fuerza, aún sobre su enfermedad (el Parkinson) que finalmente acabó con su vida en abril de 2005.
Pero la quebrantada salud de Ratzinger no era la única explicación de su renuncia. Los escándalos de pederastia, las traiciones al interior de su grupo cercano, entre otros factores más, fueron los que finalmente, quizá, determinaron que el Papa Benedicto XVI debía abandonar el cargo.
El tiempo se cumplió, y justamente el 28 de Febrero de 2013, Joseph Ratzinger abandonaba la Ciudad del Vaticano y se convertía en Papa Emérito, el primero en utilizar este título.
A partir de ahí, comenzaba la convocatoria para elegir a su sucesor. Durante los primeros días de Marzo, viajaron cardenales de casi todo el mundo para definir quién llevaría las riendas de la Iglesia Católica.
Varios eran los favoritos, entre ellos, el arzobispo de Milán, Angelo Scola, aunque no se descartaba la posibilidad de que se eligiera a alguien de América. Cardenales de Canadá, Brasil y Estados Unidos (como Sean O'Malley, Marc Ouellet, y Odilo Scherer) eran también algunos de los favoritos.
La primera reunión del cónclave se llevó a cabo el Martes 12 de Marzo, sin resultado favorable. La segunda votación, ocurrida durante la mañana del Miércoles 13 (hora de Roma), continuó sin definir al nuevo Pontífice. Finalmente, cerca de las 7:10 de la noche de ese mismo día, saldría la fumata blanca, y poco tiempo después, se anunciaría al obispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, como el elegido, ostentando el nombre de Francisco para su pontificado.
Como todos los anteriores Papas, Francisco (o llamado ahora como Francisco I), no está exento de críticas. Primero, se le ha puesto en duda su posición respecto a la dictadura argentina, de la cual se dice fue partidario. Existe una cierta fricción entre la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández y él mismo, debido a algunos comentarios un tanto misóginos que han salido a la luz. Él no está a favor tampoco de la unión entre personas del mismo sexo y mucho menos ante la opción de que éstos adopten hijos.
Sin embargo, lejos de dichos comentarios, que pudiesen ser ciertos o meras calumnias contra la persona del Papa Francisco, el pontificado que inicia apenas esta semana tiene demasiados pendientes por resolver, y uno crucial es justamente recobrar la confianza de los católicos ante la Iglesia y lograr reunificarla. Latinoamérica, es cierto, es la porción continental con más fieles en el mundo. Pero ello no significa que todos los países que están dentro de esta parte de América sean al 100 % católicos. En México, por ejemplo, se ha demostrado que la religión que va subiendo es la protestante y en otro sitio significativo se encuentra la cristiana. Los católicos, a diferencia del tiempo en que nuestro país fue colonia española, han disminuido.
Los retos que ahora tiene Francisco, además de los anteriores, es crear una cercanía con el mundo. Y no sólo a través de las audiencias públicas realizadas en El Vaticano, sino en el ciberespacio. Las redes sociales serán la vía de comunicación más eficaz para llevar un puntual seguimiento de las actividades que tenga el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica y tener una retroalimentación e interacción con la Santa Sede. Si no logra modernizarse en el tiempo que ocupa el Trono de San Pedro, las esperanzas de que un Papa haya adaptado a la Iglesia a los tiempos actuales, se verán truncadas, y quizá continuaremos con una institución retrógrada, cosa que sería una incoherencia en el pontificado de Francisco, debido a que él viene de una formación jesuita, donde lo primordial es también, en cierto modo, el progreso dentro de la religión.
Ustedes, amables lectores, ¿qué opinan del nuevo Papa? ¿Qué podría esperarnos con él? Agradeceré sus comentarios.
POR FAVOR, LEER ESTO ANTES DE LAS ENTRADAS.
Este blog está abierto a cualquier comentario, opinión y demás que quieran expresar.
Sin embargo, ni blogspot.com, ni el autor de este blog serán responsables por deserción de carreras, mítines políticos, entre otras cosas más que pudieran desencadenarse por leer estas entradas.
Por su comprensión, gracias.
Sin embargo, ni blogspot.com, ni el autor de este blog serán responsables por deserción de carreras, mítines políticos, entre otras cosas más que pudieran desencadenarse por leer estas entradas.
Por su comprensión, gracias.
Mostrando entradas con la etiqueta Desde la Religión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Desde la Religión. Mostrar todas las entradas
viernes, 15 de marzo de 2013
lunes, 26 de marzo de 2012
Benedicto XVI en México: ¿Ungida electoral o esperanza para el país?
Bienvenidos a una nueva entrada en el blog, amables lectores. Ahora les escribiré acerca de un acontecimiento que no ocurría desde el verano de 2002, cuando llegara Karol Wojtyla, mejor conocido como Juan Pablo II a México: la visita del Jefe de Estado del Vaticano, o para los católicos, el Papa, el Sumo Pontífice de la Iglesia. Ahora, diez años después, le tocaría a Felipe Calderón (en aquella ocasión fue a Vicente Fox) y a Benedicto XVI protagonizar dicha visita. Haré un pequeño recuento.
Desde Diciembre de 2011, el Presidente de México le había hecho la invitación al Obispo de Roma para realizar una visita a nuestro país, aunque esas intenciones se venían dando casi a los pocos meses de que Joseph Ratzinger fuera elegido como el sucesor del Beato Juan Pablo II, ello, en 2005. El Vaticano había dicho que un viaje de Su Santidad no era posible debido a la avanzada edad y delicada salud del eclesiástico, y mucho menos llegaría, en caso de realizarse, a la Ciudad de México, debido a que la altitud de la capital azteca podría afectarle severamente a su estado físico.
Pero fue justamente a finales de 2011 y principios de 2012 que el Papa Benedicto XVI reafirmó su intención de viajar a tierras mexicanas, aunque todavía existían versiones que dudaban que la travesía se pudiese realizar. No se especificaba tampoco a dónde llegaría, pero era un hecho que a la "Capital en Movimiento" (Distrito Federal) no arribaría, y por ende, no estrecharía la mano del "mejor alcalde del mundo" (Marcelo Ebrard).
Por fin se confirmó el viaje del máximo líder de la Iglesia Católica y poco tiempo se afirmó que llegaría al Bajío mexicano, a la cuna del movimiento cristero, Guanajuato.
Llegó el 23 de Marzo, día que estaba programado como el inicio de la pequeña gira, y Benedicto XVI fue recibido con porras, al igual que lo hicieran otras generaciones con Juan Pablo II. En esta ocasión, le tocaría a los nuevos jóvenes, a los que nacieron con la tecnología, a quienes no conocieron al Beato antecesor de Ratzinger, recibirlo como ha sido tradición mexicana.
En el Aeropuerto Internacional del Bajío, el Presidente Felipe Calderón lo esperaba ya. Fue bienvenido como Jefe de Estado, lejos de un supuesto recibimiento como jerarca católico, debido a la filiación partidista del Primer Mandatario mexicano, un instituto político de orígenes religiosos.
Contra todo pronóstico, los recorridos que hiciera Benedicto XVI desde los lugares donde estuvo (Silao, Guanajuato capital y León) hasta el Colegio Miraflores, en la propia ciudad de León de los Aldama, Guanajuato, fueron abarrotados por miles de fieles, casi recordando los eventos masivos que tuviera en sus visitas a México su antecesor. La comparación, para quienes tuvimos la oportunidad de conocer -física o "virtualmente"- a Juan Pablo II, es inevitable. Benedicto, como bien aputaría Javier Alatorre en algún momento de la transmisión televisiva, era para los mexicanos un "extraño", y tuvo que romper ese estigma a su llegada a Guanajuato.
Sin embargo, la sombra de la proximidad de las elecciones presidenciales en nuestro país estuvo latente, sobre todo porque los principales candidatos a ocupar dicho puesto asistieron a la misa que ofreciera el Papa el Domingo 25 de Marzo. Se trató de no politizar la visita de Ratzinger, aunque no se puede pensar que las reuniones que sostuviera con Felipe Calderón no tuviesen un tinte quizá político. Y es que curiosamente, la travesía de Benedicto XVI se realizó justo en tiempos de la "veda electoral" y a una semana de iniciar formalmente las campañas presidenciales.
Hoy, 26 de Marzo, el Papa concluyó su viaje a México y se trasladó a Cuba, un país americano completamente rezagado, golpeado por el socialismo de Fidel Castro y que, aunque presume tener relaciones con El Vaticano desde hace casi un siglo (a diferencia de México, que se reanudaron hasta el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, cerca de la década de los 90 del siglo XX), no termina de ser una nación que podría recobrar su confianza en un cambio con la llegada del nuevo Pontífice.
A ustedes, amables lectores, ¿qué les dejó la visita de Benedicto XVI a México? Agradeceré sus comentarios.
Desde Diciembre de 2011, el Presidente de México le había hecho la invitación al Obispo de Roma para realizar una visita a nuestro país, aunque esas intenciones se venían dando casi a los pocos meses de que Joseph Ratzinger fuera elegido como el sucesor del Beato Juan Pablo II, ello, en 2005. El Vaticano había dicho que un viaje de Su Santidad no era posible debido a la avanzada edad y delicada salud del eclesiástico, y mucho menos llegaría, en caso de realizarse, a la Ciudad de México, debido a que la altitud de la capital azteca podría afectarle severamente a su estado físico.
Pero fue justamente a finales de 2011 y principios de 2012 que el Papa Benedicto XVI reafirmó su intención de viajar a tierras mexicanas, aunque todavía existían versiones que dudaban que la travesía se pudiese realizar. No se especificaba tampoco a dónde llegaría, pero era un hecho que a la "Capital en Movimiento" (Distrito Federal) no arribaría, y por ende, no estrecharía la mano del "mejor alcalde del mundo" (Marcelo Ebrard).
Por fin se confirmó el viaje del máximo líder de la Iglesia Católica y poco tiempo se afirmó que llegaría al Bajío mexicano, a la cuna del movimiento cristero, Guanajuato.
Llegó el 23 de Marzo, día que estaba programado como el inicio de la pequeña gira, y Benedicto XVI fue recibido con porras, al igual que lo hicieran otras generaciones con Juan Pablo II. En esta ocasión, le tocaría a los nuevos jóvenes, a los que nacieron con la tecnología, a quienes no conocieron al Beato antecesor de Ratzinger, recibirlo como ha sido tradición mexicana.
En el Aeropuerto Internacional del Bajío, el Presidente Felipe Calderón lo esperaba ya. Fue bienvenido como Jefe de Estado, lejos de un supuesto recibimiento como jerarca católico, debido a la filiación partidista del Primer Mandatario mexicano, un instituto político de orígenes religiosos.
Contra todo pronóstico, los recorridos que hiciera Benedicto XVI desde los lugares donde estuvo (Silao, Guanajuato capital y León) hasta el Colegio Miraflores, en la propia ciudad de León de los Aldama, Guanajuato, fueron abarrotados por miles de fieles, casi recordando los eventos masivos que tuviera en sus visitas a México su antecesor. La comparación, para quienes tuvimos la oportunidad de conocer -física o "virtualmente"- a Juan Pablo II, es inevitable. Benedicto, como bien aputaría Javier Alatorre en algún momento de la transmisión televisiva, era para los mexicanos un "extraño", y tuvo que romper ese estigma a su llegada a Guanajuato.
Sin embargo, la sombra de la proximidad de las elecciones presidenciales en nuestro país estuvo latente, sobre todo porque los principales candidatos a ocupar dicho puesto asistieron a la misa que ofreciera el Papa el Domingo 25 de Marzo. Se trató de no politizar la visita de Ratzinger, aunque no se puede pensar que las reuniones que sostuviera con Felipe Calderón no tuviesen un tinte quizá político. Y es que curiosamente, la travesía de Benedicto XVI se realizó justo en tiempos de la "veda electoral" y a una semana de iniciar formalmente las campañas presidenciales.
Hoy, 26 de Marzo, el Papa concluyó su viaje a México y se trasladó a Cuba, un país americano completamente rezagado, golpeado por el socialismo de Fidel Castro y que, aunque presume tener relaciones con El Vaticano desde hace casi un siglo (a diferencia de México, que se reanudaron hasta el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, cerca de la década de los 90 del siglo XX), no termina de ser una nación que podría recobrar su confianza en un cambio con la llegada del nuevo Pontífice.
A ustedes, amables lectores, ¿qué les dejó la visita de Benedicto XVI a México? Agradeceré sus comentarios.
lunes, 2 de mayo de 2011
Viajero de la Eternidad: el Beato Juan Pablo II.
Bienvenidos a una nueva entrada en este blog, amables lectores. Les agradezco infinitamente todos los comentarios que me han dejado en las entradas que son de su interés personal. Créanme que a veces no me da tiempo de responderlos todos, pero sí los leo y los tengo en cuenta. Además, me da gusto que ha habido personas que han corregido datos que he puesto, que han debatido sobre los temas que escribo y que aportan más conocimientos de los que un servidor tiene sobre lo que publico aquí en este espacio.
Ahora les escribiré sobre un acontecimiento con el que iniciamos Mayo de 2011 y que sin duda, tiene un alcance mundial no sólo en la religión católica, sino también en cuestión histórica. Me refiero a la beatificación del Papa Juan Pablo II.
Pero, ¿qué hizo este hombre para ser nombrado beato por su sucesor, Benedicto XVI? Karol Wojtyla nació en 1920 en Wadowice, Polonia. De muy pequeño, falleció su madre y, cuando era adolescente, su hermano. A Wojtyla le tocó vivir, prácticamente en carne propia, la Segunda Guerra Mundial y, por obviedad, el régimen nazi, que había ocupado Polonia en Septiembre de 1939. Justamente derivado de ese acontecimiento, es que Karol quedó huérfano de padre, puesto que su progenitor había sido soldado en el ejército polaco y combatió al de Hitler, pereciendo en el intento, en 1941. Fue hasta 1958 cuando lo nombraron obispo auxiliar de la Diócesis de Cracovia y en 1962, por conducto de Paulo VI, llegó a ser Arzobispo de Cracovia. Cinco años después, llegaría a ser Cardenal.
Dieciséis años después, en 1978, participó en el cónclave que elegiría nuevo Papa, después de que Juan Pablo I, sucesor de Paulo VI, había muerto en condiciones muy inusuales, al grado que se sostuvo la hipótesis de su asesinato. En Octubre de ese año, el Cardenal Wojtyla se convirtió en el primer papa polaco. Uno de sus primeros viajes dentro de su pontificado, lo realizó a la República Dominicana, en 1979, desde donde viajó hacia México, primer país de la América Continental que visitaría, y donde recibió un apoyo impresionante a su llegada.
Pero no es el hecho que haya viajado a más de 100 países en su largo mandato al frente de la Iglesia Católica (1978-2005) el que ha pesado para su beatificación. Más aún, el milagro atribuido a la monja francesa Sor Marie Simon Pierre, es sólo una pizca de sal dentro de lo que hay detrás de su elevación a algunos altares. Juan Pablo II fue un hombre importante en el siglo XX, debido a que él fue mediador en diferentes aspectos de la historia universal. Se opuso a los regímenes comunistas (marxismo, socialismo, etc.) y gracias a ello fue que Alemania (más específicamente Berlín) pudo unificarse y la antigua URSS se transformó a un régimen más abierto, de donde salieron también nuevas naciones hacia 1991. En América, intervino en un conflicto entre Chile y Argentina y visitó a la Cuba de Fidel Castro. Medió para que se alcanzara un acuerdo de paz entre los Estados Unidos e Irak. Si bien es cierto que mostró una actitud hasta cierto punto retrógrada en varios temas actuales (aborto, anticoncepción, matrimonio para los eclesiásticos, inclusión de las mujeres en la iglesia Católica), también es de reiterarse el compromiso que tuvo para que dejaran de existir regímenes que en estos días ya serían obsoletos o que resultarían en varias dictaduras alrededor del mundo. Fue promotor de la paz internacional y de la juventud también.
Por ello es que se le beatificó y, como bien me diría hace tiempo un ex compañero de la preparatoria en una de mis redes sociales, su beatificación es más un homenaje que el hecho mismo de saber si tiene o no milagros que lo pudiesen haber llevado a dicho lugar en el culto religioso.
O ustedes, amables lectores, ¿qué opinan? Agradeceré sus comentarios.
Etiquetas:
Desde la Religión,
Internacional.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)