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sábado, 27 de abril de 2013

Peña Nieto y Mancera: ¿los ocasos de sus partidos? Parte II.

Bienvenidos a una nueva entrada en el blog, amables lectores. En la última ocasión, inicié con el análisis de los gobiernos de Enrique Peña Nieto y di paso al de Miguel Ángel Mancera, los dos hombres con mayor relevancia a nivel político nacional. En este nuevo post, toca el turno justamente al Jefe de Gobierno del DF, que ha sido objeto de controversia desde que fue electo como candidato hasta ahora que ya tiene las riendas de la administración de la capital de la República Mexicana.

Durante el último tramo del sexenio de Marcelo Ebrard, el otrora mejor alcalde del mundo, la izquierda (llámese PRD) del Distrito Federal, preparaba ya a sus mejores cartas para continuar en el poder de la Ciudad de México. Los aspirantes no faltaron. Estuvieron, entre la larga lista, Alejandra Barrales (quien fuera diputada en la Asamblea Legislativa), Mario Delgado (Secretario de Educación del DF), Carlos Navarrete (Senador por el DF de 2006 a 2012), Alejandro Rojas Díaz-Durán (Secretario de Turismo del DF), y poco sonado, pero constante en la carrera, Miguel Ángel Mancera (Procurador de Justicia de la capital). Entre otros más, estuvieron Martí Batres y Gerardo Fernández Noroña.

La balanza parecía inclinarse hacia Mario Delgado, quien parecía el delfín de Marcelo Ebrard. La fórmula hubiese quedado así: Ebrard sería candidato a la Presidencia, mientras podía controlar, de ganar las elecciones, el DF a través de Delgado.

Ni una ni otra situación se dio. En una consulta que realizó el PRD para definir a su candidato a la Presidencia, el Jefe de Gobierno perdió frente a su casi antecesor, Andrés Manuel López Obrador, quien finalmente contendió por el Sol Azteca contra Josefina Vázquez Mota (del PAN), Enrique Peña Nieto (del PRI) y Gabriel Quadri (del PANAL).

Y en el DF, se desvanecían también las ilusiones de seguir controlando la vida política de la antigua Tenochtitlan. La caballada que llegó al final para decidir quién sería el candidato a la Jefatura de Gobierno del DF, decidió hacerse a un lado frente a la apabullante fama del Procurador Mancera. Con la venia de todos los perredistas (algunos, a regañadientes), Miguel Ángel Mancera se convertiría en el elegido de los amarillos.

En los debates que se realizaron con los demás competidores para llegar a dirigir el Distrito Federal, Mancera tuvo una participación muy débil, no lograba convencer con las ideas que traía, y las candidatas del PAN, PANAL y PRI lo dejaban rezagado en ciertos tópicos que abordaba. Aún así, el 1° de Julio de 2012, con una votación de más del 66 %, Mancera se convirtió en el cuarto Jefe de Gobierno del DF electo por la ciudadanía (aunque ha habido más, ni Rosario Robles ni Alejandro Encinas fueron elegidos por la gente, sino impuestos para terminar las administraciones de Cuauhtémoc Cárdenas [1997-2000] y Andrés Manuel López Obrador [2000-2006], respectivamente).

El 5 de Diciembre de 2012, y después de un día de desestabilización social (el 1° de ese mes), Miguel Ángel Mancera tomaría protesta como Jefe de Gobierno, dejando claro desde el inicio, que tendría una relación institucional -y casi cercana- con la Presidencia de la República, misma que no se había dado ya desde el sexenio de Vicente Fox teniendo a López Obrador y después a Encinas en el DF, ni mucho menos con Felipe Calderón y Marcelo Ebrard. Ello le valió el reproche del ala más radical del PRD en la capital, que no reconoce el triunfo de Peña Nieto y que ve un gran riesgo de doblegar el gobierno local de la ciudad ante el federal priista.

Durante los primeros meses de 2013, Mancera daría su primer punto en contra: la supresión de las playas artificiales, que el carnal Marcelo había hecho populares y que le habían dado gran fama entre la población que no tenía la posibilidad de salir del Distrito Federal en temporada de vacaciones. Ello le valió un cierto repudio en los sectores populares de la Ciudad.

Al momento de dar a conocer su gabinete, el nuevo Jefe de Gobierno se dio otro knock out al presentar la nueva Agencia de Gestión Urbana, misma que, hasta la fecha, no se sabe cuál es su función, y que algunos Jefes Delegacionales han puesto en duda debido a que les quitaría autoridad y autonomía dentro de sus demarcaciones.

La cereza del pastel la dio durante los primeros días de Abril. En plena Semana Santa, se anunció el incremento de $ 1.00 a la tarifa de los transportes públicos (autobuses, microbuses y vagonetas, principalmente), y un pequeño ajuste a la de los taxis. Ello enfureció a la mayoría de la población capitalina que demanda mejor servicio en el rubro, sin que hasta el momento, haya una diferencia.

Si la Procuraduría del Estado de México en 2010 con el caso Paulette había sido burda, ineficiente e inútil en cómo concluyó el caso, la del DF le ganó, puesto que a inicios de 2013 se abrió una averiguación en contra de una pandilla de canes (perros) que supuestamente habrían asesinado a varias personas en el Cerro de la Estrella, en Iztapalapa. Ese fue otro tropezón en los meses que lleva Mancera al frente de la capital.

Lo más reciente ha sido la indiferencia del Gobierno del Distrito Federal para cooperar con la UNAM para actuar en contra de los vándalos que mantienen cercado el edificio de la Rectoría, en la Ciudad Universitaria, y que está en riesgo de perder el título de Patrimonio de la Humanidad, que la UNESCO le otorgó en 2010.

La administración Mancera ha iniciado quizá con el pie izquierdo, y abre la posibilidad de que el DF deje de ser amarillo para la próxima administración. ¿Qué opinan ustedes, amables lectores? Agradeceré sus comentarios.

lunes, 8 de abril de 2013

Peña Nieto y Mancera: ¿los ocasos de sus partidos? Parte I.

Bienvenidos a una nueva entrada en este blog, amables lectores. Inicio con ella el mes de Abril de 2013, y les contaré sobre dos hombres gobernantes de México (el uno, de la República y el otro, de la capital del país) que tal vez sean el declive de los partidos políticos que los postularon en las pasadas elecciones de 2012 y que le den paso a la alternancia política en el ámbito federal y en la Ciudad de México. Inicio, pues, con la entrada.

Durante los primeros días de 2013, a casi un mes de que tomara posesión de la Presidencia de México, Enrique Peña Nieto tenía ya en puerta sus primeros desafíos. Entre ellos, se encontraba la aprobación de varias reformas que quedaron congeladas durante el sexenio de Felipe Calderón y a las que justamente el partido que postuló a Peña, el PRI, no quiso darles luz verde.

Pero tenía una tarea más difícil: legitimar su elección. Aunque la de 2012 fue diferente a la votación de 2006, donde Andrés Manuel López Obrador quedó por apenas un porcentaje mínimo debajo de Felipe Calderón, los millones de sufragios que hicieron ganar a Peña Nieto nunca fueron aceptados por una gran parte de la población, y la tensión social que se dio después de la jornada electoral de Julio de 2012 hasta la toma de protesta presidencial, el 1° de Diciembre del mismo año, hicieron que el nuevo gobierno tuviera que plantearse la manera de estabilizar dicha situación.

Quizá más a fuerza que por propia voluntad, la naciente administración priista se sujetaría a una nueva manera de cooperación política: el Pacto por México, protagonizado por el propio PRI, el PAN y el PRD, los tres principales partidos. Aunque a esta coalición prácticamente de facto estuvo invitado López Obrador, no quiso ser partícipe de la misma.

Desde enero hasta la fecha, se aprobaron reformas en materia fiscal, penal, educativa y se sigue analizando la que refiere a las telecomunicaciones. Pero quizá los dos puntos neurales de estos primeros meses de la administración peñanietista fueron la explosión que se dio en la Torre Ejecutiva de Petróleos Mexicanos en la Ciudad de México, y el encarcelamiento de la otrora líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas en los pocos meses que lleva la administración de Enrique Peña Nieto. La aprobación de la reforma educativa (que no se quiso llevar a cabo en el gobierno de Felipe Calderón) sigue teniendo a un gremio polarizado: el magisterio. Aún los miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), antagonista del SNTE, continúan contra cualquier acción gubernamental que supuestamente atente contra sus derechos. Al parecer, la respuesta de Peña Nieto, vía el Secretario de Educación, Emilio Chuayffet, ha sido de no doblegarse, quizá tal como lo hizo ya el Gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, quien ofreció una contrarreforma.

A ello se le suma la difusa Cruzada Nacional contra el Hambre, que emprendiera la Secretaría de Desarrollo Social, que dirige Rosario Robles (ex Jefa de Gobierno del Distrito Federal), y que curiosamente excluyera a varios de los municipios más pobres del país. Hasta el momento, no se ha sabido de los resultados o alcances que podría tener dicha acción gubernamental.

Otro punto que hasta el momento no se ha combatido en los meses que lleva al frente del Ejecutivo Federal Enrique Peña Nieto, es la inseguridad. Hay quienes opinan que el hecho de que el mexiquense tenga apenas menos de un año en la Presidencia es factor para que no haya avances o retrocesos palpables en el rubro. Incluso, hasta Javier Sicilia, uno de los más criticados activistas sociales, le ha dado un año de gracia al mandatario. Sin embargo, la realidad es que no existe todavía una dirección concreta que pueda ir cambiando la percepción de la sociedad respecto a la inseguridad.

Van más de 100 días de gobierno de Enrique Peña y aún no existen, fuera del papel o del diálogo simple, acciones que pudieran determinar el sello de esta administración. De continuar así, se podría cumplir la suposición de que este será un sexenio tricolor de transición y que en 2018 podría regresar el PAN o, tal vez, dársele la oportunidad a la izquierda de llegar a la Presidencia de la República. En la segunda parte analizaremos el inicio del mandato de Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Mientras, amables lectores, ¿qué opinan de Peña Nieto? Agradeceré sus comentarios.

viernes, 15 de marzo de 2013

Habemus Papam: Francisco.

Bienvenidos a una nueva entrada en el blog, amables lectores. Sé que ya tenía muy descuidado este espacio,  sobre todo, por falta de tiempo. Pero he vuelto, y espero retomar ese gusto por la escritura y que ustedes vengan a distraerse un rato con lo que les publico aquí. En esta ocasión, platicaré sobre un tema que dio de qué hablar esta semana: la elección del nuevo Papa, sucesor de Benedicto XVI.

Febrero de 2013 no fue un mes cualquiera para la Iglesia Católica. Ya habían pasado centurias desde la última vez que renunciaba el máximo jerarca, sucesor del lugar de San Pedro, en El Vaticano, y no se sabía qué procedía. En los días de la primera quincena de Febrero, Joseph Ratzinger, quien fuera electo Papa en 2005 tras la muerte de Juan Pablo II, y quien quisiera el nombre de Benedicto XVI, hacía pública su intención de retirarse de su pontificado, aludiendo problemas de salud.

En efecto, el ahora Papa Emérito Benedicto XVI ya es un hombre de edad avanzada, y ese mismo factor ya comenzaba a hacer estragos en su cuerpo. No era como su antecesor, Karol Wojtyla, que teniendo casi 85 años todavía conservaba fuerza, aún sobre su enfermedad (el Parkinson) que finalmente acabó con su vida en abril de 2005.

Pero la quebrantada salud de Ratzinger no era la única explicación de su renuncia. Los escándalos de pederastia, las traiciones al interior de su grupo cercano, entre otros factores más, fueron los que finalmente, quizá, determinaron que el Papa Benedicto XVI debía abandonar el cargo.

El tiempo se cumplió, y justamente el 28 de Febrero de 2013, Joseph Ratzinger abandonaba la Ciudad del Vaticano y se convertía en Papa Emérito, el primero en utilizar este título.

A partir de ahí, comenzaba la convocatoria para elegir a su sucesor. Durante los primeros días de Marzo, viajaron cardenales de casi todo el mundo para definir quién llevaría las riendas de la Iglesia Católica.

Varios eran los favoritos, entre ellos, el arzobispo de Milán, Angelo Scola, aunque no se descartaba la posibilidad de que se eligiera a alguien de América. Cardenales de Canadá, Brasil y Estados Unidos (como Sean O'Malley, Marc Ouellet, y Odilo Scherer) eran también algunos de los favoritos.

La primera reunión del cónclave se llevó a cabo el Martes 12 de Marzo, sin resultado favorable. La segunda votación, ocurrida durante la mañana del Miércoles 13 (hora de Roma), continuó sin definir al nuevo Pontífice. Finalmente, cerca de las 7:10 de la noche de ese mismo día, saldría la fumata blanca, y poco tiempo después, se anunciaría al obispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, como el elegido, ostentando el nombre de Francisco para su pontificado.

Como todos los anteriores Papas, Francisco (o llamado ahora como Francisco I), no está exento de críticas. Primero, se le ha puesto en duda su posición respecto a la dictadura argentina, de la cual se dice fue partidario. Existe una cierta fricción entre la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández y él mismo, debido a algunos comentarios un tanto misóginos que han salido a la luz. Él no está a favor tampoco de la unión entre personas del mismo sexo y mucho menos ante la opción de que éstos adopten hijos.

Sin embargo, lejos de dichos comentarios, que pudiesen ser ciertos o meras calumnias contra la persona del Papa Francisco, el pontificado que inicia apenas esta semana tiene demasiados pendientes por resolver, y uno crucial es justamente recobrar la confianza de los católicos ante la Iglesia y lograr reunificarla. Latinoamérica, es cierto, es la porción continental con más fieles en el mundo. Pero ello no significa que todos los países que están dentro de esta parte de América sean al 100 % católicos. En México, por ejemplo, se ha demostrado que la religión que va subiendo es la protestante y en otro sitio significativo se encuentra la cristiana. Los católicos, a diferencia del tiempo en que nuestro país fue colonia española, han disminuido.

Los retos que ahora tiene Francisco, además de los anteriores, es crear una cercanía con el mundo. Y no sólo a través de las audiencias públicas realizadas en El Vaticano, sino en el ciberespacio. Las redes sociales serán la vía de comunicación más eficaz para llevar un puntual seguimiento de las actividades que tenga el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica y tener una retroalimentación e interacción con la Santa Sede. Si no logra modernizarse en el tiempo que ocupa el Trono de San Pedro, las esperanzas de que un Papa haya adaptado a la Iglesia a los tiempos actuales, se verán truncadas, y quizá continuaremos con una institución retrógrada, cosa que sería una incoherencia en el pontificado de Francisco, debido a que él viene de una formación jesuita, donde lo primordial es también, en cierto modo, el progreso dentro de la religión.

Ustedes, amables lectores, ¿qué opinan del nuevo Papa? ¿Qué podría esperarnos con él? Agradeceré sus comentarios.

viernes, 31 de agosto de 2012

Imposición o democracia a modo.

Bienvenidos a una nueva entrada en mi blog, amables lectores. Sé que los tenía abandonados por un rato, pero ya estoy de vuelta. Y por cierto, a unos días de que este espacio cumpla ya 5 años. Les agradezco mucho a todos los que se han tomado el tiempo de leer mis entradas, de comentarlas y de dar sugerencias y criticar lo que publico. Todo lo leo y lo tomo en cuenta. Gracias por estos primeros años y espero seguirles escribiendo por mucho tiempo más.

Pero vamos a la entrada, que tratará el tema controversial de la calificación de la elección presidencial de nuestro país por parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, apenas la noche de ayer, 30 de Agosto.

Como lo escribí en la última entrada previa a esta, el ánimo de gran parte de la población al saberse los resultados de la elección fue de desilusión, de indignación y de desconfianza. No era para menos. Y no es que los comicios se hubiesen asemejado a los de 2006, donde se cuestionaba el triunfo de Felipe Calderón como Presidente por el estrecho margen que hubo en los resultados entre él y Andrés Manuel López Obrador (0.56 % de diferencia apenas). No. Era el enojo de quienes vivieron un PRI autoritario y que veían cómo regresaríamos a eso mismo. Era la indignación de jóvenes que, aunque no vivieron bajo los regímenes tricolores a nivel federal, vislumbraban pocas esperanzas de un futuro prometedor si ganaba "el copetes", como le hacen llamar a Enrique Peña Nieto.

Una semana después del primero de Julio, el PAN prácticamente agachaba la cabeza. Se sabían perdedores, pero además, reconocían que la elección no había sido del todo transparente ni clara. Quizá por soberbia, por incongruencia o algo más, no quisieron apoyar al Movimiento Progresista, que encabeza López Obrador, en su camino a la impugnación de la jornada electoral. Los azules prefirieron ver hacia sus entrañas, saber qué habían hecho mal y qué tendrían que resolver. Y son muchos pendientes los que cargan a cuestas. Aún así, la coalición que postuló al "Peje" como candidato, decidió ir por su cuenta a hacer lo propio: impugnar y tratar de anular la elección.

Las pruebas eran variadas, y aunque la gente se mostraba confiada, no eran del todo específicas. Durante un mes prácticamente, se sabían noticias de que se habían entregado como "pruebas contundentes" playeras, gorras, electrodomésticos, cilindros y ¡hasta animales de granja! Además del sonado caso de las tarjetas de la tienda Soriana y de Monex. Se recaudaron también firmas de ciudadanos que, ignorantes de la Ley electoral vigente, trataron de apoyar el proyecto de nulidad de la elección.

El Tribunal Electoral tuvo que darle entrada a dicha impugnación, tal como lo marca la Ley también. Aún con las supuestas pruebas que se presentaron, la suerte ya estaba echada.

Ni los puercos, ni las gallinas, mucho menos la propaganda que regaló el PRI a diestra y siniestra pudieron comprobar exceso en los gastos de campaña. Y un punto en contra de López Obrador fue que el Instituto Federal Electoral dará a conocer las cifras de lo que cada partido político gastó hasta el próximo enero, por lo que, al momento de que se definiera cómo votarían los magistrados del TEPJF en relación a la elección, no se sabría si hubo o no rebase del dinero que repartiera el propio IFE a cada partido.

Así pues, llegó el día de lo inevitable: después de cinco horas de discusión, los magistrados del Tribunal Electoral se pondrían de acuerdo para saber si votaban a favor o en contra de que se invalidara la elección presidencial. Así, a las 22:25, y con 7 votos a favor, de 7 magistrados, se determinó desechar el recurso de impugnación que pondría López Obrador y el Movimiento Progresista contra los comicios del primero de Julio. Con ello, se puso fin al proceso electoral y sólo será cuestión de horas o días para que se declare a Enrique Peña Nieto como Presidente Electo de México para el período 2012-2018.

Las reacciones no se han hecho esperar. Hubo inconformidad de ciertos grupos de la población, aunque poco a poco se han ido reduciendo a centenares de personas. La resignación se ha hecho evidente. Sin embargo, hay una creencia, aunque no generalizada, de que el de Peña Nieto sería un sexenio de transición, es decir, que sólo habría alternancia del PAN al PRI en este 2012 y que en 2018 quizá vuelva a haberla, aunque no sabemos a quién le dejaría la Banda Presidencial el PRI en ese año.

¿Qué les deja la resolución del TEPJF? ¿Creen que AMLO de verdad aportó pruebas suficientes y sustentadas que pudieran echar para atrás la votación de más de 17 millones de personas? Como siempre, amables lectores, agradeceré sus comentarios.

martes, 3 de julio de 2012

1° de Julio 2012: ¿Añoranza del pasado?

Bienvenidos a una nueva entrada en este blog, amables lectores. Ahora les platicaré acerca del proceso electoral que se presentó en México este domingo 1° de Julio y que deja una insatisfacción prácticamente generalizada, más que una celebración, como debiera ser.

El Domingo 1° de Julio de 2012 pintaba para ser un día lluvioso en la mayor parte de la República. Sin embargo, en varias entidades, hasta en el cielo se esmeraban por dejarnos votar en tranquilidad y nos regalaban un poco de rayos de sol. La gente se animaba a votar, algo que no se había visto ya en las últimas dos elecciones, ni mucho menos en la Presidencial de 2006, que fuera la más reñida de la historia contemporánea de México.

Familias enteras iban a sufragar. Los niños pedían que se les marcara su dedo pulgar con la tinta indeleble, mecanismo utilizado en las casillas electorales para indicar que alguien ya había ejercido su voto y que no podría regresar a hacerlo. Había entusiasmo, expectativa, pero ganas de participar por parte de la ciudadanía.

Todos eran conscientes de que en esta elección había tres opciones: la continuidad de los gobiernos panistas que han estado vigentes desde 2000, el retorno del PRI a tomar las riendas del poder, o darle la oportunidad a la izquierda mexicana.

A la par de la jornada electoral, por la tarde, se jugaba la final de la Eurocopa 2012, entre las selecciones española e italiana, un evento que le daba un toque especial al domingo, que desde temprano era testigo del desempeño de funcionarios de casilla y representantes de partido, que junto con observadores electorales y la ciudadanía en general, se iba presentando al pasar el día.

De pronto, en varios estados, la lluvia hizo su presencia. Chalchiutlicue y Tláloc quizá tuvieron un mal presentimiento, y por eso nos lanzaron esa advertencia. Sin embargo, ello no impidió que la gente siguiera votando, que continuara colaborando con México.

A las 6 de la tarde, tiempo del centro del país, se cerraron las casillas. Hasta las 8 de la noche iniciaría la difusión de los resultados preliminares de la elección presidencial, ello, en pos de esperar la clausura de la votación en estados que tienen otros husos horarios diferentes al resto de la República.

Iniciaba entonces, primero, la transmisión en diferentes medios, de algunas encuestas que marcaban las tendencias de los ganadores de la elección a Gobernador en Jalisco, Yucatán, Chiapas y el Distrito Federal, la capital del país, donde se eligió Jefe de Gobierno. En todos, el panorama apuntaba a que el PRI gobernará los próximos 6 años, por lo menos, en Jalisco, Yucatán y Chiapas, habiéndole quitado el dominio de la primera y la última entidad al PAN y al PRD, respectivamente. El PRD mantendría el DF.

Por tener un resultado cerrado, Guanajuato, Morelos y Tabasco aguardaron media hora más después de las 6 para dar a conocer sus números. Sin embargo, la tendencia era que el PAN sólo conservaría el primer estado, y el segundo se lo cedería al PRD. Tabasco lo perdería el PRI después de más de 80 años de haber gobernado ahí.

Llegaba ya el momento esperado: las ocho de la noche. Se empezaban a dar encuestas de salida que ponían a Enrique Peña Nieto, otrora Gobernador del Estado de México, como puntero de la elección con cerca de 43 % de preferencia, seguido de Andrés Manuel López Obrador con un 33 % y Josefina Vázquez Mota, del PAN, con apenas un 26 % aproximado. Gabriel Quadri quedaba prácticamente fuera de la jugada.

A partir de esa hora también comenzaba a funcionar el Programa de Resultados Electorales Preliminares, el famoso PREP, del Instituto Federal Electoral. Apeñas se llevaba un 0.1 % y ya le daba una ventaja a Peña Nieto del 51 %, contra un 32 % de Vázquez Mota y un 23 % de López Obrador. Conforme fue pasando la noche del 1° de Julio y la madrugada del 2, la brecha entre los candidatos se fue alargando hasta que, finalmente, Enrique Peña quedó con un 38.15 %, seguido de Andrés Manuel López Obrador con un 31.64 %  y Josefina Vázquez Mota, que obtuvo un 25.40 % de la votación. Ella fue la primera que aceptó su derrota. Continuó Gabriel Quadri, quien sorprendentemente obtuvo más de un millón de votos y quien exhortó a López Obrador a acatar los resultados. El abanderado del PRD dijo que esperaría los cómputos finales, con una voz un poco quebrada y una expresión de la cara muy seria, en una actitud de resignación, quizá.

Al saberse los resultados, la reacción de la gente no sólo en redes sociales, sino fuera, fue de desesperanza, de desolación, frustración y de apatía. No hubo júbilo como cuando ganó Vicente Fox en el 2000, no hubo sonrisas como cuando han ganado Gobernadores empáticos con la población en ciertos estados. No. Esta vez fue diferente. Sólo los priistas festejaron. Los demás, observaban los resultados con incredulidad. La alta participación de la jornada quedó opacada con los números que se presentaban. Quizá muchos, hasta se arrepintieron de haber votado por quien votaron o de no ir a votar.

El 2 de Julio, en los principales periódicos, la primera plana mostraba fotografías con un Enrique Peña Nieto sonriente, frente a los lectores pasajeros enojados, serios, sin querer aceptar la nueva realidad.

Se sabía desde hacía tiempo que Felipe Calderón podría cederle la estafeta al PRI por varias de sus acciones de gobierno que, a los ojos de la población, han sido errados. Tal vez algunos no lo creyeron y terminaban votando por Josefina Vázquez Mota o por Andrés Manuel López Obrador. Unos más, hasta por Gabriel Quadri, con tal de que no se cumpliera esa profecía. Hoy, la realidad es otra. Ganó Enrique Peña Nieto, regresará el PRI a Los Pinos, después de haber sacado sus cosas hace doce años.

En esta elección, el PAN, el partido gobernante perdió prácticamente todo. La lección está ahí. Para retomar la confianza, deberá trabajar conjuntamente, tal como lo hiciera el PRI o el PRD en algunas entidades. Tiene tres años para recuperar posiciones y seis para retomar la Presidencia. De no hacerlo, podrá ver poco a poco su debacle, hasta su desaparición en algunos bastiones que ha logrado conservar.

Ustedes, amables lectores, ¿qué opinan de esta jornada electoral? Agradeceré sus comentarios.

miércoles, 27 de junio de 2012

Porvenir mexicano

Bienvenidos a una nueva entrada en este blog, amables lectores.

Llegamos a la ronda final, al "último jalón" pues, de las campañas electorales, en donde se elegirán Gobernadores, diputados locales y Ayuntamientos en algunas entidades, así como Jefaturas Delegacionales, Asambleístas y Jefe de Gobierno en el Distrito Federal, y  Diputaciones Federales y Senadurías en toda la República. Pero la elección que roba la atención es la presidencial, donde se define qué sucederá con el país durante los próximos seis años.

Este año, más que otros, todos los candidatos a suceder a Felipe Calderón en la Silla Presidencial han tenido oportunidades invaluables para exponer sus ideas. Dos debates oficiales, más uno realizado por el Movimiento #YoSoy132, al cual no asistió Enrique Peña Nieto, el recorrido por todo el país con sus propuestas, seguimiento sin precedentes en radio, televisión, prensa escrita y redes sociales, participación en diversos programas, entre otras cosas más, han sido las constantes desde el 30 de Marzo pasado, cuando iniciaron las actividades proselitistas de los postulados por los diferentes partidos políticos.

Hoy ya estamos a menos de 4 días de que se realicen los comicios electorales, donde participará más de un millón de ciudadanos comunes y corrientes como funcionarios de casilla y casi 38 millones de mexicanos que sufragarán, algunos de ellos por vez primera.

Los votantes se enfrentan a varios dilemas: "que si no voto por uno porque representa más de lo mismo", "que el otro está enfermo de poder", "que nos convertiríamos en una pequeña Venezuela", "que seguiríamos con más muertos que ha dejado el régimen de Calderón", "que no votes por el otro porque le estarías dando poder al Sindicato de Maestros y a su dirigente". Las opiniones son diversas, el voto es único: de uno mismo. Nosotros debemos ser conscientes de saber elegir por quién debemos sufragar según nuestras convicciones, intereses, principios e ideas.

Por lo menos, a tres de los cuatro candidatos, la mayoría de las personas los conocemos bien. Dos han gobernado las entidades quizá más importantes del país (el Estado de México y el Distrito Federal); una ha sido Secretaria de Estado (de Desarrollo Social y de Educación). El otro, aunque resultó una candidatura sacada de la chistera, llegó a convencer a algún grupo (mínimo) de personas con su elocuencia en el primer debate, aunque pudo decepcionar a más con su participación en el segundo. Las cartas están sobre la mesa, de los ciudadanos depende cómo se mueve el juego.

Lo importante, como lo escribí hace tres años, es ir a votar. El voto nulo o la abstención no son la solución para que prospere México. Quizá no haya opciones extraordinarias o excelentes para gobernarnos, pero tampoco podemos ser indiferentes ante la posibilidad de continuar construyendo un nuevo país, que día a día pueda sobresalir.

El rumbo mexicano está en las manos de los millones que podemos votar. El primero de Julio sigue decidiéndose el porvenir de la nación. Como lo dije hace tres años, por quien quieran, hasta por sí mismos, voten, pero no dejen de ejercer esa obligación y derecho ciudadano. Los resultados de esta elección hablarán por sí mismos los próximos seis años.

martes, 22 de mayo de 2012

Voto joven: ¿cambio verdadero o exaltación momentánea?

Bienvenidos a una nueva entrada en este blog, amables lectores. Continuamos con el calor electoral que nos sigue dejando la campaña de los candidatos presidenciales, y en general, de casi todos los niveles de gobierno que se renovarán el próximo 1° de Julio en México. Bajo este contexto, ahora escribiré sobre un fenómeno que no es nuevo, pero que quizá pueda tener un efecto importante -no sabemos si decisivo o no- en el resultado de la jornada electoral: las marchas que han organizado algunos jóvenes a favor o en contra de algún candidato presidencial.

Desde que iniciaron las campañas, en Abril de 2012, los diferentes personajes postulados por los partidos políticos, fueron invitados a participar en foros en diversos medios de comunicación, universidades públicas y privadas, reunirse con empresarios, banqueros, y paralelamente, estarían haciendo sus mítines con la población en general y sus simpatizantes. Casi todos accedían a ser cuestionados por quien los confrontara con los votantes. Pero quien resaltó por su negativa a presentarse en cualquiera de dichos foros, fue justamente el abanderado del PRI-Partido Verde, Enrique Peña Nieto, quien rápidamente se volvió blanco de diversas críticas a través de las redes sociales.

Llegó el primer debate, con Peña Nieto presente y para infortunio de los cuatro candidatos (López Obrador, Quadri, Vázquez Mota y el propio priísta), la mujer que les dio los pequeños boletos que definirían la participación de cada uno en dicho encuentro, fue quien se llevó los reflectores. Aún así, se puede decir que el ganador de dicho evento fue Gabriel Quadri, seguido de López Obrador (en parte, aunque no definió sus propuestas hacia las preguntas que se le planteaban), Josefina Vázquez Mota (quien no despegó ni en esa ocasión) y hasta el último lugar, Enrique Peña Nieto.

Quadri libraba ya una prueba con la aceptación del público televidente del encuentro que organizara el IFE. Aún con unos porcentajes no tan desfavorables ni para López Obrador o Josefina, ellos todavía debían convencer más a los votantes que ya estaban decididos por alguno o a los que de plano no tenían definido su voto. Quien de plano no pudo con el debate, fue Peña Nieto. Y así comenzaba un camino ya muy complicado para el 1° de Julio.

Unos días antes del debate, la periodista Carmen Aristegui había convocado a los cuatro candidatos a un debate organizado por ella en su programa de radio. Quadri y López Obrador aceptaron la propuesta. Vázquez Mota confirmaría con la condición de que Peña Nieto asistiera. Al saberse la noticia de que el candidato priísta no iría, el equipo de la panista declinó la invitación de Aristegui. Con ello, se calentaron más los ánimos en contra del tricolor, y ahora, contra el PAN, que si bien tenía una preferencia inestable pero con avance, a raíz de ello, comenzó a rezagarse.

El 11 de Mayo, después de negarse a entablar conversación alguna con el público universitario, finalmente Enrique Peña Nieto accedió a participar en una conferencia en la Universidad Iberoamericana, después también de haberse reunido con Carmen Aristegui esa mañana en una entrevista que fue, quizá muy "light" para el estilo de la periodista. Pero lo que sucedió con los estudiantes Ibero cimbró, definitivamente, la "puntera" campaña del candidato del copete. Ante un grupo nutrido de alumnos que expresaron su rechazo a la visita del aspirante tricolor, Peña Nieto dio un discurso a quienes pudieron o quisieron escucharlo y tuvo que salir huyendo -prácticamente- de la casa de estudios, considerada por la población en general, como un bastión "fresa" o de "niños nice".

Al poco tiempo, miembros del Partido Verde realizaron una desatinada declaración, al decir que quienes habían mostrado inconformidad con su abanderado en la Ibero eran miembros de grupos de choque de Andrés Manuel López Obrador o del propio PRD, a lo que los estudiantes respondieron que los 131 que repudiaron a Peña Nieto eran alumnos de dicha institución, y no acarreados perredistas.

Subieron un video a YouTube donde mostraban su pertenencia a la Universidad y días después, en Twitter, comenzó un Trending Topic (un tema "del momento", si lo tradujéramos al español) llamado #YoSoy132, donde varias personalidades y tuiteros en general, se sumaron a los estudiantes de la Ibero en contra de Peña Nieto. Todo ello se consumó en una marcha realizada el 18 de Mayo, donde participaran miles de estudiantes de varias universidades privadas y públicas en el Distrito Federal, que también se dirigieron a las instalaciones de Televisa en San Ángel y Santa Fe, para exigir que dicho medio de comunicación difundiera tal cual la noticia del "recibimiento" del candidato priista en la Ibero días antes (toda vez que los noticiarios de la televisora minimizara la nota). Ese mismo fin de semana, se realizó una marcha pro-López Obrador, en la que participarían algunos de los estudiantes que estuvieron presentes en la "Marcha Yo Soy 132".

El asunto de las protestas estudiantiles en contra (y casi nunca a favor) de alguien o algo no es nada nuevo. Son a ellos a quien golpean directa o indirectamente las decisiones de los gobernantes. Sin embargo, a diferencia de los movimientos que se presentaron, por ejemplo, durante la década de los 60, que tiraron regímenes totalitarios o que gracias a esas acciones comenzaron un cambio en los países, las expresiones de los jóvenes actuales, quizá, tienen un dejo de indiferencia o más puntos débiles, debido a que muchos de los partícipes no están enterados del fin que persiguen y terminan abandonando las causas. Sólo los más decididos son los que prevalecen y logran conseguir su objetivo, quizá, sin que permee en la población en general.

O ustedes, amables lectores, ¿qué opinan? Agradeceré sus comentarios.