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miércoles, 9 de noviembre de 2016

Trump: la nueva debilidad del "Tío Sam".

Bienvenidos a una nueva entrada, amables lectores. En esta ocasión, comentaré acerca de las elecciones de Estados Unidos, que han resultado bastante controversiales y sorpresivas para no muy pocos analistas políticos, periodistas, y sobre todo, ciudadanos de todo el mundo.

Desde hace un año prácticamente, se conocieron a los precandidatos que habrían de disputarse la oportunidad de llegar a representar a los bandos demócrata y republicano en los comicios que ayer se realizaron. Del lado del burro azul, compitieron el senador Bernie Sanders y la ex secretaria de Estado, Hillary Clinton, quién iría por su segunda campaña presidencial, después de que en 2008 perdió la nominación demócrata frente al hoy todavía presidente Barack Obama. En el otro frente, el polémico empresario y magnate Donald Trump ya se perfilaba para ser el elegido por los del elefante rojo.

Trump no tuvo casi ningún contrapeso en su camino para convertirse en el candidato republicano. No fue así el caso de Clinton, quien tuvo una fuerte competencia contra Sanders, quien incluso aparecía como puntero entre los demócratas, y como el único que podría derrotar a Trump en las elecciones presidenciales. Pese a ello, Hillary terminó siendo la postulada.

Los discursos que pronunciaba Trump conforme se desarrollaba su campaña, prendieron de inmediato los focos de alerta a nivel mundial, pero especialmente en México, puesto que fue el país que se volvió el centro de atención del empresario, al aseverar que de aquí llegaban hacia Estados Unidos violadores, secuestradores y asesinos. Así, un sector de la población latina residente en la Unión Americana, se volvió en su contra.

La mala fama que se adjudicó muy pronto Donald Trump, pudo capitalizarse con gran éxito a favor de su campaña. Mientras siguiera arremetiendo ya no sólo contra los inmigrantes latinos -especialmente mexicanos-, sino también contra los musulmanes y otros sectores, más aparecería en los medios de comunicación, crearía cada vez mayor polémica, y los reflectores comenzarían a encumbrarlo.

En el caso de los demócratas, las promesas de Hillary Clinton se enfocaron, como sucedió con Obama, en las reformas migratorias. Sin embargo, los discursos no fueron del todo convincentes para ganar electores. Sumado a ello, toda la campaña acompañó a Clinton la estela de inconformidad por su nominación en el partido que representó.

La guerra constante de declaraciones entre Clinton y Trump a lo largo de la contienda, derivó en pérdidas preferenciales para ambos candidatos. Pero quien más resintió el embiste fue Clinton.

La labor demagógica y propagandística de Donald Trump, que a palabras de algunos asemejaría los regímenes totalitarios de la Segunda Guerra Mundial (principalmente el nazi), obtuvo buenos resultados, mismos a los que, curiosamente, no está acostumbrada la sociedad estadounidense (o al menos, eso aparentaba).

La elección que se vivió este 8 de Noviembre, parecía asemejar a las latinoamericanas, donde últimamente los candidatos mediáticos o populistas son quienes logran llegar al poder.

Más allá de los discursos discriminatorios de Trump, los gringos demostraron no sólo estar de acuerdo con la manera de pensar de un tipo así, sino que dejaron dudas sobre varios aspectos: si es una sociedad realmente igualitaria, si permeó el nacionalismo, o si definitivamente, el populismo al más puro estilo americano (de América el continente) ha logrado colarse en las entrañas de la nación más poderosa del mundo. Los próximos cuatro años serán un gran desafío no sólo para Estados Unidos, sino para el orbe entero. Y México, no queda al margen. Como bien diría Don Porfirio Díaz: "Pobre México, tan lejos de Dios... Tan cerca de Estados Unidos".

Ustedes, ¿qué opinan, amables lectores? Agradeceré sus comentarios.

miércoles, 27 de abril de 2016

¿Apocalipsis de la Televisión?

Bienvenidos a una nueva entrada en este blog, amables lectores. Ahora trataré sobre la situación que están atravesando las principales televisoras de México, y cómo se ve el futuro de la televisión después del apagón analógico.

En la década de los 50 del siglo pasado, la televisión marcó un hito en la historia. La transición entre los diferentes canales de propagación de información se dio a pasos agigantados, empezando por la prensa, que vio en los periódicos y revistas un escaparate perfecto para cautivar a un público determinado. La radio, aquél invento que comenzara a darse su lugar desde finales del siglo XIX, y que prácticamente acaparó la atención de la gente durante los años 20 y 30 del XX, también tendría un lugar preponderante en la historia de la humanidad. El cine también cambió la manera de entretenerse. Sin embargo, la televisión fue la que, por mucho tiempo -y hasta la fecha- terminó por acaparar los reflectores que los otros medios habían mantenido prendidos sobre ellos.

Los métodos por los cuales las nuevas generaciones se informan, dejaron atrás a los medios de comunicación tradicionales. Hoy, ni la radio, la prensa, el cine y mucho menos la televisión, se pueden entender sin un "complemento" que llegó para quedarse: el Internet. Pero en un país como México, donde existe una desigualdad social y económica fuerte, la conexión a la red mundial sigue siendo un lujo de pocos, en vez de ser una herramienta indispensable de todos.

Como lo comentaba en algunas entradas anteriores, el gobierno de Felipe Calderón dejó como legado que en 2015 a México llegaría finalmente, el apagón analógico (que se había dado ya en varios países desde años atrás).

Curioso resulta ver que los periódicos y revistas, y hasta la radio, se han acoplado perfectamente al Internet, a las nuevas tecnologías. El cine prácticamente sigue los mismos pasos. Aunque todavía las salas de proyección se llenan con varias películas, las opciones que hay en la web en cuestión de cortometrajes, filmes completos, tráileres, entre otros más, son infinitas. La televisión, sin embargo, no ha dado ese paso, y se muestra recelosa de ello.

En últimas fechas, se ha dado a conocer que tanto Televisa como Azteca, las empresas que dominan el mercado televisivo, atraviesan por crisis financieras que han derivado en cancelación de programas, recorte de personal, finalización previa de emisiones que están al aire, entre otras situaciones más. En ninguna de las dos televisoras parece haber un plan estratégico que permita que se recuperen en el corto o mediano plazo. José Bastón, Presidente de Televisión y Contenidos de Grupo Televisa, se ha manifestado por incrementar el costo de los espacios publicitarios que ofrecen al aire. Tal vez los más "centrados" en la prevención y visualización de una posible solución de la crisis que atraviesan sendas empresas, son Alfonso de Angoitia (Vicepresidente Ejecutivo de Grupo Televisa) y el propio Ricardo Salinas Pliego (Presidente de Grupo Salinas y de Azteca), quienes previeron que durante 2015 tendrían momentos de crisis, en parte también derivados por la cesión -gratuita- de espacios a los partidos políticos durante las campañas electorales.

Sin embargo, el hecho de que los dos titanes de la televisión en México estén operando casi en números rojos, es sin duda una señal de alerta no sólo al interior de ellos, sino también con su público. La calidad de la programación tanto en Televisa como en Azteca ha decaído demasiado. Los recursos tecnológicos y humanos con los que cuentan ambas empresas, no han sido aprovechados para darle un giro a la barra de producciones propias, que tal vez pudieran darles un respiro en cuestión financiera. Al contrario, se ha optado por seguir transmitiendo al aire repeticiones de emisiones anteriores, y también por continuar con la llamada telebasura.

La interacción en redes sociales es otro punto que hoy en día es prácticamente indispensable en cualquier medio de comunicación. Ni Televisa ni Azteca han podido incursionar de manera contundente en ese mercado. No es lo mismo publicar hashtags en todos los programas que pasan al aire y mostrarlos en pantalla, que realmente interactuar con los seguidores en Twitter, Facebook u otra red social.

Otro factor que han señalado expertos en el tema de telecomunicaciones, es el crecimiento del número de suscriptores de televisión de paga y de servicios de streaming de video (caso de Netflix, ClaroVideo, entre otros más). Este segmento ha resultado una alternativa perfecta para aquellas personas cansadas de la misma programación de los canales de televisión abierta. En estos servicios, la gente ve series, películas y documentales completos, a diferencia de los bloques tan largos de comerciales que tienen que soportar en la TV tradicional. Televisa ha tratado de entrar - de forma tardía - a este segmento con su plataforma Blim, misma que desde un inicio ha sido severamente cuestionada por la programación que ofrece (principalmente, emisiones de antaño de Grupo Televisa).

El tema de la preponderancia de quienes acaparan contenidos o audiencias, también fue otro punto que tumbó principalmente a Televisa, puesto que, gracias a ello, Carlos Slim pudo hacerse de los derechos de transmisión de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, sin darle oportunidad a la empresa de Azcárraga ni a la de Salinas Pliego de pasarlos por sus señales.

Aunque no se visualiza que la televisión como la conocemos actualmente vaya a morir en un futuro cercano, lo que sí es palpable es que quienes la realizan no han estado acorde a los nuevos tiempos ni a las tecnologías. De no actualizarse, es probable que estemos ante el inicio de la extinción de la televisión tradicional. Lo interesante sería saber ¿qué pasaría en un país sin televisión? ¿Qué opinan, amables lectores? Agradeceré sus comentarios.


martes, 9 de junio de 2015

Entre "morenos" e independientes: la nueva política mexicana.

Bienvenidos a una nueva entrada en este blog, amables lectores. Hoy les comentaré acerca de las elecciones recientes en México, acontecidas apenas el domingo 7 de Junio de este 2015, y de cómo pintaría el panorama político para el último tercio del sexenio de Enrique Peña Nieto.

Si bien las elecciones intermedias (llamadas así porque se realizan a la mitad de cada sexenio presidencial) nunca llaman la atención, particularmente estas de 2015, fueron lo contrario. Hay que recordar que, aunque el PAN perdió en 2012, el resultado final, donde se declaró ganador a Enrique Peña Nieto, no satisfizo a una buena parte de la población. Y ni qué decir de sus casi primeros tres años de gobierno, donde la situación nacional ha ido en picada, y ninguna de las rimbombantes reformas anunciadas por el priista han sido favorecedoras para el pueblo en general.

Las elecciones de 2015 tomaban importancia por varias razones: no sólo se eligieron a los nuevos diputados, sino que nueve estados renovarían Gobernadores; de ellos, dos eran el foco de atención en particular: Guerrero y Michoacán, donde imperó la ingobernabilidad y el debilitamiento de los gobiernos locales, sumado a casos que dieron la vuelta a nivel internacional y que dejaron con muy mal aspecto las administraciones no sólo de Ángel Aguirre y Fausto Vallejo (ex mandatarios de Guerrero y Michoacán, respectivamente), sino la del mismo Peña Nieto (casos Ayotzinapa, autodefensas, entre otros más).

Así pues, en un ambiente de tensa calma, se realizaron los comicios electorales en todo el país. Como era de esperarse, y aún con un clima político, social y económico bastante adverso al país, el PRI y sus aliados (el Partido Verde, principalmente), volverían a ganar en el ámbito legislativo. En las gobernaciones, el tricolor se llevaría Sonora (que tiene actualmente el PAN, después de que triunfara en 2009 a raíz de la tragedia de la guardería ABC), Campeche, Guerrero, y en un margen cerradísimo con el PAN, también ganaría Colima y San Luis Potosí. El PAN, por su parte, volverá a gobernar Querétaro (después del sexenio priista de José Calzada Rovirosa), y Baja California Sur. Michoacán se lo llevaría el PRD. Pero la elección que causó revuelo fue la de Nuevo León, donde un ex priista, Jaime Rodríguez Calderón, ahora bajo la bandera de ser candidato independiente, arrasó con las votaciones, dejando divididos los sufragios entre el PRI (partido gobernante en la entidad) y el PAN, cuyos personajes postulados quedaron en segundo y tercer lugar, respectivamente.

No es la primera ocasión que un independiente gana una elección. En los años 50, el doctor Salvador Nava, ganaría la alcaldía de San Luis Potosí, bajo un régimen completamente autoritario en el estado y a nivel federal. Sin embargo, el triunfo de Rodríguez Calderón (apodado El Bronco), cobra especial relevancia debido a que será el primer gobernador en la historia de México que no tendrá partido alguno (hasta el momento).

Pero la del Bronco no fue la única elección que se dio con candidatos independientes. Manuel Clouthier hijo, otrora militante panista (como su padre), contendió por un distrito para diputado en Culiacán, mismo que ganó. Otros casos de independientes que triunfaron en las elecciones de 2015 fueron Pedro Kumamoto (por el Distrito 10 de Jalisco), Alfonso Martínez Alcázar  (por la alcaldía de Morelia, Michoacán), y César Valdés (por la alcaldía de García, Nuevo León).

Por otro lado, en el caso de las "izquierdas", llamó la atención el partido Movimiento Regeneración Nacional (mejor conocido como Morena), de Andrés Manuel López Obrador. Y es que, apenas siendo las primeras elecciones donde se presenta este nuevo instituto político, sumó un porcentaje cercano al 9 %, con lo que quedó apenas unas décimas atrás del PRD, mismo que perdió prácticamente todos los bastiones donde se presumía poderoso, incluyendo el Distrito Federal.

En la capital, Morena le quitó al PRD el dominio sobre las Delegaciones Azcapotzalco, Cuauhtémoc, Tláhuac, Tlalpan y Xochimilco, y en la Asamblea Legislativa, obtuvo 16 de 40 distritos locales, empatando con el partido del sol azteca. Al descalabro del PRD en la Ciudad de México, se le sumó la pérdida de la Delegación La Magdalena Contreras (gobernada por este partido durante 15 años), y Milpa Alta por parte del PRI, y el retorno del PAN a la administración de la Delegación Miguel Hidalgo.

Los números de Morena en el DF, prácticamente fueron apabullantes. A nivel nacional, el hecho de que haya alcanzado casi el 9 % de la votación total en la elección, es un indicador de que la figura de Andrés Manuel López Obrador tal vez no esté del todo muerta para los comicios de 2018. Sin embargo, en la capital, específicamente, Morena tuvo como candidatos a antiguos perredistas que tal vez no tendrían oportunidad en el partido amarillo de alcanzar alguna postulación. Quizá ese sea un punto débil sobre el cual tendría que trabajar el nuevo instituto político.

Sin duda alguna, aunque el PRI prácticamente tendrá mayoría en el Congreso, estas elecciones dejaron un mensaje muy claro: el hartazgo de la gente a sólo 2 años y meses de haber iniciado la administración peñanietista y primera tricolor en el siglo XXI. Pero es muy temprano para determinar si Morena o los independientes podrían jugar un papel relevante para la jornada electoral de 2018. En el primer caso, aunque en el Distrito Federal y algunos municipios del país Morena alcanzó buenos niveles, el hecho de que las gobernaciones que se pusieron en juego las hayan disputado el PRI, PAN y PRD, hacen pensar que todavía faltaría mucho camino por recorrer en ese partido político, si es que no existen fracturas antes, como le ha sucedido a prácticamente todos los anteriores. En el caso de los candidatos independientes, la situación es sui géneris, debido a que Nuevo León ha sido un estado que ha puesto el ejemplo elección tras elección, y que, aunque tendrán un gobernador que no milite en partido alguno, no ha sido posible que en otras entidades cuaje o se consolide la idea de votar por un independiente para las próximas elecciones, sobre todo cuando éstos, en los sufragios que se dieron este 2015, apenas alcanzaron un 0.25 % de la votación nacional.

O ustedes, ¿qué opinan? Agradeceré sus comentarios.

sábado, 8 de febrero de 2014

El DF: la "burbuja" amarilla que explotó.

Bienvenidos a una nueva entrada en este blog, amables lectores. Ahora les escribo sobre un asunto que está dando de qué hablar en la Ciudad de México, sobre todo, porque a últimas fechas se ha aprobado una reforma político-electoral, y porque, en el marco de la política justamente, se ha exigido que la capital de la República ya cuente prácticamente con autonomía, tal como los demás estados.

    Desde Diciembre de 1997, cuando se pregonaba que en el Distrito Federal había un gobierno que estaba trabajando (slogan de la administración de Cuauhtémoc Cárdenas), se pensaba que habría un cambio radical en la forma de llevar las riendas de la Ciudad de México. Hasta ese año, donde por vez primera se eligió Jefe de Gobierno (llamado antes Regente), y donde se cambió el ente jurídico Departamento del Distrito Federal por el de Gobierno del Distrito Federal, las decisiones que permeaban sobre la capital mexicana se ejecutaban con el Regente, que a su vez era impuesto por el propio Presidente de la República. Sin embargo, la población capitalina se vio envuelta en una crisis de ingobernabilidad.
   
    En 1999, Cárdenas se preparaba ya para ser de nuevo el candidato por el PRD a la Presidencia, y el DF quedaba sin cabeza prácticamente. El efecto mediático de la muerte de Paco Stanley (que se asoció con el incremento de violencia en la capital), la pésima actuación del Procurador Samuel del Villar, sumado a la inminente corrupción que ya se estaba dando en el gobierno capitalino, hizo también, quizá, que la salida de Cárdenas del GDF fuera más rápida. Justo en 1999, lo relevó Rosario Robles (actual Secretaria de Desarrollo Social de Enrique Peña Nieto), quien casi de manera rápida, trató de enderezar el rumbo de esta Ciudad.

    Para 2000, y después de la reforma que hiciera la Asamblea Legislativa del DF (antes llamada Asamblea de Representantes), donde los Jefes de Gobierno durarían 6 años en el cargo y no 3, llegó a despachar justamente al Antiguo Palacio del Ayuntamiento, después de una elección muy competida, Andrés Manuel López Obrador. Con él, la de México se convertía en la Ciudad de la Esperanza, donde las clases desprotegidas tendrían a un paladín de la justicia. Aunque implementó programas sociales (que endeudaron a la capital, al igual que los segundos pisos), durante su quinquenio (2000-05), no logró sanear del todo la imagen del Gobierno del Distrito Federal.

    2003 y 2004 fueron años cruciales para la administración de López Obrador. Y es que se descubrieron videos donde algunos miembros de su gabinete (René Bejarano y Mario Ponce), recibían sobornos de dinero a cambio de algunos favores. Asimismo, los Jefes Delegacionales de Gustavo A. Madero, Octavio Flores; y de Tlalpan, Carlos Imaz, se vieron involucrados en situaciones similares. El primero de ellos, escapó de la justicia. También en 2004 saldría a relucir el Secretario de Seguridad Pública del GDF, Marcelo Ebrard. Y no por su brillante actuación, sino por un incidente que se presentó en Tláhuac, donde policías federales fueron linchados por los propios pobladores, supuestamente porque habían participado en violaciones. Ante la inacción de la SSP del DF, el Presidente Vicente Fox ordenó la destitución de Ebrard. Sin embargo, López Obrador lo premiaría con la Secretaría de Desarrollo Social del Distrito Federal, de donde saltó para ser el próximo Jefe de Gobierno.

    Así fue que en 2006, de ser la Ciudad de la Esperanza, el Distrito Federal pasó a ser una Capital en Movimiento, con Marcelo Ebrard a la cabeza. Su gestión frente al Gobierno del DF, se basó en una política que en teoría, le daría un aire renovador a la otrora Tenochtitlan. Los programas que llevó a cabo (a la par de los que heredó de la administración de López Obrador y Alejandro Encinas), hicieron que se convirtiera en el mejor alcalde del mundo, y que la Ciudad de México fuera el centro de atención a nivel nacional e internacional. Pero la pantalla donde se proyectaba esa película al exterior de la propia capital del país, al interior parecía no tener reflejo. La inseguridad, aunque se trató de erradicar, continuó siendo un factor lacerante para la población metropolitana. Durante el sexenio de Ebrard (2006-12), fueron pocas las incidencias delictivas que se presentaron en el Distrito Federal. Y no es que no hubiera, sino que no se denunciaban, o de plano, no se daban a conocer para no manchar la imagen del Jefe de Gobierno.

    En esta administración, salió a relucir la dupla Manuel Mondragón-Miguel Ángel Mancera (Secretario de Seguridad Pública y Procurador de Justicia del DF, respectivamente). La "eficacia" con la que colaboraron ambas dependencias parecía ser la panacea para combatir la inseguridad en tierras chilangas. Pero el sueño terminó cuando Enrique Peña Nieto nombró a Mondragón como Comisionado Nacional de Seguridad (y lo volvió una nulidad), y Mancera llegó a la Jefatura de Gobierno.

    La percepción de seguridad que se dio durante el tiempo de Ebrard al frente del GDF, se derrumbó el 1° de Diciembre de 2012, cuando se perpetraron actos vandálicos en la toma de protesta de Peña Nieto como Presidente de México. De ahí siguieron más tropiezos para la administración naciente -en ese entonces- de Miguel Ángel Mancera: una supuesta banda de canes que asesinaba personas en Iztapalapa, desapariciones de jóvenes en el Bar Heaven's de la Zona Rosa, un homicidio en un antro-bar de la Colonia Condesa, otro más en un gimnasio de Tepito; y últimamente, atracos a centros comerciales, hallazgo de personas muertas en maletas, y lo que continúe.

    Mancera y su procurador, Rodolfo Ríos, han insistido hasta el cansancio que en la Ciudad de México no hay crimen organizado, que no existe inseguridad aquí. Los hechos, y las crónicas del día a día de varios capitalinos demuestran lo contrario. El Distrito Federal regresó a sus tiempos de antaño, a aquella ciudad temida por los visitantes. Así se está convirtiendo, y parece que Mancera no hará nada para detenerlo. La burbuja amarilla finalmente, se reventó. O ustedes, ¿qué opinan, amables lectores? Agradeceré sus comentarios.

domingo, 26 de enero de 2014

"Azul" tricolor: Misión 2018.

Bienvenidos a una nueva entrada, amables lectores. Con ésta, inicio el 2014 en este blog. Ahora trataré un tema que siempre da de qué hablar, por lo regular cada 6 años, aunque, como estamos en vísperas de elecciones intermedias, estará vigente durante 2014 y hasta mediados de 2015, cuando empiece a calentarse un poco más. Este tema es la sucesión presidencial de 2018.

Desde que Enrique Peña Nieto asumió la Presidencia de México en Diciembre de 2012, no pocas personas se han preguntado quién podría ser su sucesor. Y no es para menos. El primer año de la administración peñanietista, la primera tricolor en el siglo XXI después de los sexenios del PAN (2000-06 y 2006-12) ha sido muy criticada por la opinión pública, y ha dejado mucho a desear.

Pareciera que, como se vaticinaba desde que Peña era candidato, el PRI de antaño regresaría peor que como se fue, sólo con nuevas caras. La decepción de tener un presidente gris, un gabinete que no ha dado una sola noticia relevante, sino malas nuevas para la población, y la pasividad con la que se han tratado de resolver algunos problemas que se arrastran desde la administración de Felipe Calderón, son factores que podrían poner en riesgo al PRI en las elecciones del próximo año, y que le dejarían el camino muy complicado para 2018.

La sorpresa también ha sido que al interior del PRI no existe un candidato viable para darle continuidad a los sexenios priistas del siglo XXI.

Se esperaba que, tal como sucediera con Peña Nieto, su sucesor en el Estado de México, Eruviel Ávila, tendría posibilidades de llegar a Los Pinos en 2018. El problema es que el sexenio de Ávila termina en 2017, y, además, a diferencia de Peña, Eruviel no tiene el arrastre que llegó a tener en su momento el ahora Presidente de México. Mantenerse vigente durante casi un año, es una labor difícil para casi cualquier político en México. Y Eruviel Ávila no es la excepción.

Sin embargo, durante 2013, hubo un chamaquillo que estuvo haciendo ruido en su estado (Chiapas) y en otros más (llámese Distrito Federal), anunciando con bombo y platillo los logros que, a su juicio, ha realizado en su primer año al frente del gobierno chiapaneco. Este escuinclito se llama Manuel Velasco Coello, y es el Gobernador de Chiapas durante el sexenio 2012-18.

Pero por más que pudiera promoverse hasta donde no tiene por qué, el hecho es que su llama se apagó muy rápido. Justamente su promoción tan grosera que hizo en espectaculares, prensa, radio y televisión, hizo que todo el país volteara hacia Chiapas, pero no para ver qué hace el Gobernador, sino para darse cuenta que sigue siendo un estado en condiciones paupérrimas, y que esta administración no está haciendo nada por rescatarlo.

Mientras las apuestas siguen calientes por saber quién será el próximo tricolor que pudiera suceder a Peña Nieto, hay un mandatario estatal que, desde que inició su gobierno en 2011, ha estado poco a poco pujando por ser el próximo presidente de México. De raíz priista, fue una alianza lo que lo impulsó para la gobernación de su entidad para el sexenio 2011-2017. Contra todo pronóstico, ganó las elecciones de 2010 que lo encumbraron hacia Casa Puebla, donde despacha actualmente. Él es Rafael Moreno-Valle Rosas, el gobernador poblano, quien, de forma silenciosa, y sin que la gente realmente se percate de ello, se ha estado colando en cuanto medio puede, para hacer visible su persona (independientemente de que se promocione a Puebla). Se dice que él buscaría la candidatura en 2018 por parte del PAN, aunque no está definido del todo.

Finalmente, el partido que aún no brilla en la carrera por 2018 es el PRD. Pareciera que el momento de Marcelo Ebrard se fue con el 2012, y que López Obrador, ya con su nuevo movimiento, podría tener una elección considerable, que le robaría muchos votos al sol azteca.

Si la batalla se diera entre Moreno-Valle y Eruviel Ávila, quizá quien ganaría sería el primero, aunque enfrentarse a los estados del centro del país, supone derrumbar bastiones del PRI y del PRD. Pero aún con ello, si Eruviel Ávila se postulara, quizá no tendría tanto arrastre en algunas otras entidades del propio centro (principalmente, Distrito Federal y Morelos).

Todavía hay mucho tiempo para saber cómo se definirán las candidaturas de todos los partidos. Pero pudiera ser un hecho que el próximo sexenio no vaya a pintarse de tres colores, como el actual. O ustedes, ¿qué opinan, amables lectores? Agradeceré sus comentarios.

sábado, 31 de agosto de 2013

¿Decidiendo Juntos?

Bienvenidos a una nueva entrada en el blog, amables lectores. Ahora les comentaré sobre una situación que se ha dado en la Ciudad de México desde tiempo atrás, pero que pareciera que se ha salido de control en los últimos días: las marchas y plantones, específicamente, los ocasionados por los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

Durante Agosto de este año, se puso de moda el tema educativo. Y no sólo por los errores de ortografía que tienen los libros de texto gratuitos que se repartieron en las escuelas del país (que, dicho sea de paso, no todos los errores que pasaron en la televisión lo son). No. El tema fue la reforma educativa que se ha planteado en el Congreso de la Unión y que el Poder Ejecutivo ha dicho que prosperará.

Entre la temática que toca esta reforma educativa está la evaluación de los profesores. A ello, el SNTE (el sindicato de profesores, otrora imperio de Elba Esther Gordillo), se adhirió diciendo que estaría dispuesto a acatar la ley. Sin embargo, la CNTE no accedió a ello, y, como siempre, determinó suspender las clases en varias escuelas de Oaxaca, Guerrero y Michoacán. Posteriormente, se uniría Chiapas, aunque en este último caso, el gobierno estatal condicionó a los miembros de la CNTE que intentaran hacer bloqueos o no comenzar el ciclo escolar 2013-2014, dándoles un ultimátum de que o regresaban a las aulas o se les descontaría su salario.

Siendo el Distrito Federal sede de los Poderes de la Unión, tiene dentro de su territorio muchas dependencias gubernamentales, destacando la Residencia Oficial de Los Pinos (casa y oficinas del Presidente de la República), así como las Cámaras de Diputados y Senadores. Justamente estas últimas fueron el blanco de los maestros de la CNTE.

No es de extrañar que en una típica postal chilanga, aparezca el Zócalo de la capital atestado de gente y campamentos improvisados. Estos días no ha sido la excepción. Los miembros de la Coordinadora han invadido esta plaza prácticamente en sus cuatro puntos cardinales. Las casas de campaña invaden la planta baja del antiguo Palacio del Ayuntamiento de la Ciudad, hoy sede del Gobierno del Distrito Federal; invaden también el frente del Palacio Nacional y la Suprema Corte de Justicia, además de un costado de la Catedral Metropolitana. Es decir, invaden tanto poder político como religioso de esta capital.

Ahí formaron su centro de operaciones. Y el detonante fue una protesta violenta que se dio en la Cámara de Diputados durante la segunda mitad de Agosto de 2013. Pero el cálculo de los costos de los actos vandálicos de poco sirvió. Ni el GDF ni el Gobierno Federal quisieron hacer algo. Del Zócalo, después partirían los de la Coordinadora hacia Televisa, TV Azteca, la Bolsa Mexicana de Valores, etc., desquiciando el tráfico de esta ya congestionadísima Ciudad de México. Y aún con eso, pareciera que no existe autoridad alguna que gobierne o que auxilie a todos aquellos que tenían que llegar a tiempo a sus labores, a sus centros de estudio o simplemente, a sus casas.

Aunque las manifestaciones han sido una de las características -quizá no tan grata- de la capital de la República, lo que ha sucedido en los últimos días ha polarizado a la opinión pública. Mientras unos defienden a quienes supuestamente se parten el lomo dando clases (aunque estén en paro), otros han demostrado ya su descontento con las acciones -o indiferencia- que ha tenido el Gobierno del Distrito Federal y el del propio Peña Nieto para controlar las marchas y los bloqueos que ha habido a puntos estratégicos de la actividad no sólo de la antigua Tenochtitlan, sino del país entero (cabe señalar que el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México fue sitiado también por estas personas).

El eslogan de la administración de Miguel Ángel Mancera, Decidiendo Juntos, prácticamente se ha quedado arrumbado en algún cajón de la oficina del Jefe de Gobierno. No ha podido o no ha querido intervenir en las marchas, argumentando que "es el costo que debemos asumir por vivir en la Ciudad de México", y erigiéndose como el mediador entre la Federación (cosa que no le competería) y los revoltosos. Pero controlar las marchas y garantizar el libre paso a todos, incluyendo a quienes viven en el Distrito Federal, no se remite únicamente a dialogar y revisar todo desde el escritorio. Las acciones de mediación incluyen la negociación y también la acción, y en esto último, al parecer, nadie quiere entrar.

Ustedes, ¿qué opinan, amables lectores? ¿Están a favor o en contra de tantas manifestaciones que han sacado de quicio a la capital de México? ¿Cuál es su postura ante las marchas y los bloqueos no sólo en el Distrito Federal, sino en general? Agradeceré sus comentarios.

lunes, 5 de agosto de 2013

Educación... ¿de puertas abiertas?

Bienvenidos a una nueva entrada en este blog, amables lectores. En esta ocasión, trataré un tema que continuamente está en boca de toda la opinión pública, y que pareciera que no es importante para ninguna administración gubernamental: la educación.

Principio haciendo una diferencia entre la educación y la instrucción. A raíz de la fundación de la Secretaría de Educación Pública (SEP), el primer término se ligó al conocimiento que reciben las personas en las aulas de clase mediante los profesores (ahora llamados ellos mismos como facilitadores). Sin embargo, educar involucra también la labor que se realiza en las casas para conducirse con ética (principalmente) ante la sociedad, además de los valores que se inculcan para ser personas de bien. En cambio, la instrucción es la que hace referencia justamente a todo lo que se aprende en la escuela, y que da las herramientas para continuar con el cultivo intelectual de las personas.

En estos últimos días, este tema volvió a estar en la mira. Y es que existe una alarmante cifra de que cerca de mil 800 jóvenes desertan del bachillerato. La Constitución ha establecido que este nivel escolar ya es obligatorio. Pero la realidad dista mucho de concordar con lo que las leyes dicen.

Es cierto que esa cantidad de chicos que se van de las escuelas diariamente (en promedio) es escandalosa y a la vez, preocupante. Sin embargo, los planes emergentes que la propia SEP ha implementado no son la panacea para resolver el problema de deserción escolar.

En el caso de la educación superior, la SEP se vio en la necesidad de incrementar el número de lugares que se ofrecen en diversas instituciones (como la UNAM y el IPN, entre otras más) para que pudieran entrar más alumnos a diversas carreras de su interés. Pero ello tampoco es una solución que pudiera prevenir que dejen sus estudios durante el transcurso de la carrera.

En el afán de hacer valer la Constitución, este 2013 sucedió una cosa inédita: que un chico que sólo respondió una pregunta (de 128) de una prueba para ingresar al bachillerato, pronto podrá entrar a este nivel académico, junto con otros miles de jóvenes que se prepararon meses para ese examen y que lograron responder bien la mayoría de los reactivos.

La cuestión, al igual que se planteó unos párrafos antes, no es el hecho de que este muchacho acceda o no al bachillerato. Sería una buena noticia si es que realmente fuera un estudiante que aprovechará la oportunidad que se le está dando. Si no es así, volveremos al punto que siempre ha sido la espina clavada de la instrucción (mas no educación) en México: la calidad.

La frustración de aquellos que se prepararon días y noches enteros para quedarse en los planteles de su elección y no lograr un lugar, resulta lógica al saber que hay otros más que no hicieron el menor esfuerzo para ingresar a una institución educativa.

Los motivos de deserción escolar pueden ser variados: desde económicos hasta sociales. En la cuestión económica, sobra decir cuáles son. En lo social, va desde el entorno familiar hasta el de las amistades. Sin embargo, también entra la decisión personal de cada individuo de continuar o no con los estudios.

Atender todos los factores que inciden para que alguien acceda a la instrucción y termine desertando, es una labor compleja que no sólo requiere apoyo gubernamental, sino de otro orden. Lo que no se debería hacer sólo por obligación constitucional es permitir el ingreso a instituciones de educación a aquellos que no aprovecharán su lugar, y negárselo a quienes están absolutamente preparados. O ustedes, ¿qué opinan, amables lectores? Agradeceré sus comentarios.