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Por su comprensión, gracias.

domingo, 13 de febrero de 2022

#TodosSomosLoret.

Bienvenidos a una nueva entrada, amables lectores.

El Viernes 11 de Febrero de 2022, en un evento realizado en Sonora, Andrés Manuel López Obrador mostró un gráfico donde se presentaban los supuestos montos que percibe como salario el periodista Carlos Loret de Mola. Lo hizo unos días después de que advirtiera que daría a conocer dicha información.

La molestia de López Obrador comenzó cuando Loret exhibió la vida que lleva uno de los hijos del tabasqueño en Estados Unidos, y donde se mostró un posible conflicto de intereses. Pero lo que enfureció al inquilino de Palacio Nacional, fue que dar a conocer al público los lujos que ostenta uno de sus vástagos, golpeó fuerte en su discurso diario: el combate a la corrupción, y la supuesta austeridad que pregona el líder de la Cuarta Transformación.

La exhibición de los datos sobre el sueldo de Loret terminó por ser un autogolpe para López Obrador, puesto que lo hace apenas un día después de que se conociera la noticia de un periodista más asesinado.

Por la tarde de ese viernes, en Twitter, se organizó un foro (en esa red se conoce como Space), que poco a poco reunió a varios periodistas y presentadores de noticias de todos los medios de comunicación. Pero no sólo eso, tuvo eco hasta en la clase política y, evidentemente, en los tuiteros "normales".

Bajo el hashtag #TodosSomosLoret, el Space alcanzó a reunir a cerca de 60 mil tuiteros, entre oyentes y participantes, todos bajo una misma premisa: no justificar la acción realizada por López Obrador, ni permitir que siguieran los atropellos a la libertad de expresión.

Más allá de que ese ejercicio reunió a varios personajes del gremio periodístico, también desnudó varias situaciones:

Por un lado, la cada vez más palpable intención de López Obrador por dejar sentir el poder presidencial para juzgar, callar, someter, no sólo a periodistas o medios, sino a cualquiera que no comulgue con el movimiento que lidera.

La siguiente, es que se mostró que hasta entre periodistas, hay niveles. Los conductores que son vistos en casi todo el país, o que tienen un peso importante para sus medios, únicamente llegan a ser reprendidos o amenazados. En el caso de los que no son "famosos", las amenazas se convierten en hechos: resultan asesinados, secuestrados, torturados. Y mientras unos pueden gozar una vida buena (por su salario), otros con trabajos pueden tener algo decente, y arriesgan la vida en ello.

Otra más: se demostró totalmente la censura en medios. No es nuevo, pero prácticamente todas las grandes cadenas callaron ante el hecho que hizo López Obrador. Sus presentadores, algunas de ellos participantes u oyentes del Space, apenas dieron un apoyo tímido. Los demás, no se pronunciaron.

Por número de oyentes, el Space fue inédito. Pero más allá de Loret, lo que se debió plantear es qué hacer para defender la libertad de expresión, y qué se puede hacer, desde la sociedad, para proteger a aquellos garantes de esa libertad: los periodistas. Y sobre todo, se demostró que los medios primero velarán por sus ingresos antes que defender a alguno de sus comunicadores.

O ustedes, ¿qué opinan? ¿Participaron en el Space? Agradeceré sus comentarios.

miércoles, 9 de junio de 2021

2021: ¿triunfo de los buenos o de los malos?

Bienvenidos a una nueva entrada en este blog, amables lectores. Ahora, les comentaré sobre las elecciones del domingo pasado (6 de Junio de 2021), las intermedias del sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

Con una participación de poco más del 52%, la gente se volcó a votar, pese a que continuamos con la pandemia de Covid-19, algunos queriendo un cambio después de los desastrosos 2 primeros años del gobierno de López Obrador, y otros más, aún con esa loza encima, optando por la continuidad.

Aunque se esperaba que la coalición que formaron los partidos "tradicionales": PAN, PRI y PRD, arrasara en todas –o casi todas— las elecciones que habría el domingo (se eligieron 15 gobernadores, además de renovar la Cámara de Diputados, alcaldías y Congresos estatales), la realidad distó mucho de ello. Morena, el partido de López Obrador, arrasó de último momento en varias gubernaturas, y aunque no hizo lo mismo en las diputaciones federales, sus números no significaron un gran descalabro para el partido (en número de diputaciones, porque de votantes, se les fueron más de la mitad de quienes los pusieron en el poder en 2018).

Un caso particular se dio en la Ciudad de México, donde la Alianza opositora le arrebató a Morena más de la mitad de las alcaldías. Sin embargo, en cuatro de ellas, los candidatos ganadores pertenecen al PRD, y particularmente dos de ellos (los de Cuauhtémoc y Coyoacan), tienen vínculos con personajes sumamente controversiales para la capital. El hecho de que sean perredistas, puede dar paso a que, en 2024, rompan con la alianza que los impulsó, y pudieran hacer que Morena regrese a esas alcaldías, como sucediera ya en Venustiano Carranza y Coyoacan, donde los ahora ex alcaldes, fueron electos por una alianza PRD-PAN, y terminaron pasándose a Morena. En Venustiano Carranza, ese cambio de partido, surtió efecto, y la alcaldía la tendrá por vez primera, Morena.

El triunfo de Morena en la mayor parte de los estados que renovaron la gubernatura, a decir de varios analistas, se debe más a una participación de la delincuencia organizada, y no tanto de la voluntad ciudadana libre. Caso contrario parece en la Ciudad de México, donde se dice que el golpe que recibió Morena, fue como castigo a las malas administraciones.

Sea el motivo que sea, para las elecciones de 2022 y 2023, donde se renovarán las últimas gubernaturas antes de que concluya el mandato de López Obrador, no se puede dar por muerto al partido del tabasqueño, por lo que será interesante ver si el PAN resiste los embates presidenciales en sus bastiones, y si el PRI mantiene las tres únicas entidades donde gobierna. Si las elecciones continúan realizándose bajo un ambiente de tensión, y con las viejas prácticas del PRI del siglo XX, pero ahora trasladadas a Morena, posiblemente nos enfrentemos a la continuidad de una fallida 4T, en 2024. O ustedes, amables lectores, ¿qué opinan? Agradeceré sus comentarios.

jueves, 2 de julio de 2020

López Obrador: el hombre que nunca quiso ser presidente.

Bienvenidos a una nueva entrada de este blog, amables lectores. Ahora les comentaré sobre un corte de caja al gobierno de López Obrador, quien este primero de Julio, rememoró su victoria de aquel 2018, en donde, para él, sería la segunda vez en que México tiene una jornada electoral democrática (la primera [y quizá la única en la que todos coinciden] fue con Francisco I. Madero, en 1911).

El 1° de Julio de 2018, como lo había mencionado en una entrada anterior, Andrés Manuel López Obrador lograría quizá su sueño más anhelado: haber ganado una elección presidencial. Recordemos que él fue Jefe de Gobierno del Distrito Federal (hoy Ciudad de México), de 2000 a 2005, cuando renunció para ser candidato, por vez primera, a la Presidencia de la República. Así, se convirtió ahora sí en presidente el 1° de Diciembre de ese año.

Durante el tiempo de campaña, López Obrador y su partido político, Morena (Movimiento de Regeneración Nacional), se convirtieron en paladines del cambio. Como reza un dicho popular: "prometer no empobrece", así que cualquier ocurrencia que se presentara en la coyuntura del proceso electoral de 2018, era tomado como una nueva propuesta. Los debates que se realizaron previamente a la jornada del 1° de Julio de 2018, demostraban a un López Obrador falto de conocimiento sobre varios tópicos, y la forma de defensa para sí, era recurrir a "chistes" ("Ricky Riquín Canallín", por citar alguno), o haciendo uso de una fórmula que se ha quedado hasta ahora: culpar a todo el aparato gubernamental anterior de todos los males (específicamente, de la corrupción).

2019 bien podría haberse catalogado como el año de la experimentación para el gobierno de la llamada "Cuarta Transformación", puesto que debían conocer el estado en el que la administración de Enrique Peña Nieto les dejó el país, y realizar diagnósticos y proyecciones para reparar los desperfectos que hubiera o, en su defecto, cambiarlos. No fue así. La política populista y asistencialista de López Obrador, conjugada con demagogia, fue la constante durante el año pasado, y los primeros meses de 2020. Si bien hubo ahorros en el Gobierno Federal, hasta el momento no se sabe a dónde han ido, puesto que problemas como desabasto de medicinas e insumos en hospitales, además de un crecimiento fuerte de la delincuencia, que serían rubros que deberían atenderse de forma inmediata, no han sido cubiertos.

Pareciera que López Obrador no se ha quitado el traje de candidato para entrar de lleno en el de Presidente. Cuando concluyó su mandato en la Ciudad de México, hacerse la víctima en el proceso de desafuero que se le siguió, fue quizá una buena estrategia, que resultó en un incremento en el número de simpatizantes, al grado que, en varias encuestas de 2006, AMLO lideraba frente a Felipe Calderón, del PAN. El resultado, lo conocemos todos: Calderón ganó las elecciones de ese año, y dejó una ira, frustración y rabia en López Obrador, que hasta la fecha, no ha podido quitarse de encima. Pero, si López Obrador hubiera ganado las elecciones de 2006, ¿cómo estaría México ahora? ¿qué diferencias habría de la Jefatura de Gobierno del DF de AMLO, a asumir la presidencia?

En 2012, a AMLO, el fantasma de un fraude le seguía rondando. Ya se había proclamado "Presidente Legítimo de México", aunque, bajo ese "título", únicamente se dedicara a recorrer el país, vociferando en contra del régimen calderonista, sin proponer una solución a las problemáticas de los lugares a donde iba, en caso de llegar realmente a la Presidencia. 2012 fue más de lo mismo: un candidato (en ese entonces, del PRD), que no tenía un plan estratégico de gobierno si llegaba a Los Pinos. Ganó Peña Nieto, y de nuevo, el berrinche: no aceptar los resultados porque no favorecían a López Obrador. Otros seis años de rencor contra el gobierno.

Quizá por eso ganó en 2018, ahora sí lo eligieron (con un amplio margen) como Presidente de la República. Ahora sí, el gobierno del pueblo estaría despachando ya fuera en Los Pinos o en Palacio Nacional... es más, hasta en el Castillo de Chapultepec, si el pueblo lo pidiese. Pero llegaba un candidato, otra vez, sin plan definido.

Tal vez, eso ha hecho que ahora ya como Presidente, López Obrador decida evadir la realidad que lo ha rebasado con creces: "abrazos, no balazos", "ya domamos la epidemia", "salgan", "la estrategia de seguridad está funcionando", "mis adversarios", "los fifís", "los conservadores", "el combate a la corrupción". Un largo etcétera de frases que, hasta en momentos, pareciera que las utiliza para burlarse de la gente. Su arma principal: la honestidad, aunque la corrupción ya haya podrido las entrañas de la "Cuarta Transformación". Combatir a la corrupción es la panacea a los problemas del país.

A 2 años del triunfo de López Obrador, es necesario también preguntarse: ¿realmente quiso ser presidente? Agradeceré sus comentarios.

sábado, 1 de diciembre de 2018

El Día de la Cuarta Transformación.

Bienvenidos a una nueva entrada en mi blog, amables lectores. Sé que lo he tenido un tanto descuidado por diversas situaciones, pero prometo regresar a la actividad bloguera, tal como lo había estado haciendo desde 2007, cuando abrí este espacio.

Ahora les contaré sobre el que podríamos llamar el Día del Presidente, y lo que quizá depare a México durante el sexenio 2018-2024.

Después de 6 años de decepción en la mayoría de los mexicanos, tras haber triunfado Enrique Peña Nieto en las elecciones de 2012, su administración llegó a su fin. Los comicios del 1° de Julio de 2018, auguraban lo que ya se suponía desde seis años atrás: que el sexenio del priísta mexiquense sería de transición. Y así fue. Tras validarse los resultados de la jornada electoral de este año, se determinaba que Andrés Manuel López Obrador, otrora Jefe de Gobierno del Distrito Federal, y quizá el político más aferrado y necio para llegar al poder, por fin se convertiría en Presidente de México, pero ahora sí de manera legal y real.

Pero López Obrador no llegaría solo a la Presidencia. El voto masivo que obtuvo su partido, Morena, alcanzó a las Cámaras que conforman el Congreso de la Unión, haciendo que se volviera en mayoría parlamentaria; además, personajes tan controvertidos como Cuauhtémoc Blanco, ex futbolista y ex alcalde de Cuernavaca, triunfaría también en su intención de ser Gobernador de Morelos, cargo que ahora ya ostenta. Asimismo, una política muy criticada por sus acciones de gobierno en Tlalpan, sobre todo después del sismo del 19 de Septiembre de 2017, Claudia Sheinbaum, ganaría la Jefatura de Gobierno de la ahora Ciudad de México, también bajo las siglas de Morena.

Una vez ratificado como Presidente Electo de México, López Obrador puso manos a la obra en la transición del poder; y así, durante casi 4 meses, se dedicó a dar a conocer los nombramientos de su futuro gabinete, además de las acciones de gobierno que emprenderá durante el sexenio próximo. Algunas situaciones que se dieron en este período incluyeron la polémica consulta sobre la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (o de México), cuyas obras habrían iniciado bajo el gobierno de Enrique Peña Nieto, y que quizá nunca culminen, dado el resultado de la encuesta donde, supuestamente, la población se pronunció en contra de que la terminal aérea se sitúe donde se estaba construyendo (Texcoco).

Con todo, el tiempo pasaba, y finalmente el día llegó: el 1° de Diciembre de 2018, Andrés Manuel López Obrador se convertiría en Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. El día fue suyo: desde que salió de su casa hacia el Palacio Legislativo de San Lázaro para tomar posesión de la Presidencia, fue ovacionado y arropado por varios curiosos que seguían la pequeña caravana que lo escoltaba. Después, en el Zócalo de la Ciudad de México, miles de personas lo aguardaban, como si fuera una estrella de rock, otros más, como si ungieran al nuevo tlatoani.

López Obrador inicia un nuevo sexenio con una popularidad avasalladora (misma que se notó en la cantidad de gente que votó por él en Julio de 2018), y con varias promesas a cuestas, que tal vez la población no tome en cuenta si no las realiza, porque no les afectarían directamente. A decir de analistas políticos y de un sector de la opinión pública, el que viene, será un gobierno que asemejará los regímenes populistas que han permeado en América Latina (y también ahora en Estados Unidos) en los últimos años. Para la mayoría, la de López Obrador será la administración de la 4a. Transformación, la que realmente marcaría un cambio de rumbo en el país.

Lo veremos. El hecho es que, de nuevo, el 1° de Diciembre de 2018, fue el Día del Presidente. O ustedes, amables lectores, ¿qué opinan? Agradeceré sus comentarios.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Trump: la nueva debilidad del "Tío Sam".

Bienvenidos a una nueva entrada, amables lectores. En esta ocasión, comentaré acerca de las elecciones de Estados Unidos, que han resultado bastante controversiales y sorpresivas para no muy pocos analistas políticos, periodistas, y sobre todo, ciudadanos de todo el mundo.

Desde hace un año prácticamente, se conocieron a los precandidatos que habrían de disputarse la oportunidad de llegar a representar a los bandos demócrata y republicano en los comicios que ayer se realizaron. Del lado del burro azul, compitieron el senador Bernie Sanders y la ex secretaria de Estado, Hillary Clinton, quién iría por su segunda campaña presidencial, después de que en 2008 perdió la nominación demócrata frente al hoy todavía presidente Barack Obama. En el otro frente, el polémico empresario y magnate Donald Trump ya se perfilaba para ser el elegido por los del elefante rojo.

Trump no tuvo casi ningún contrapeso en su camino para convertirse en el candidato republicano. No fue así el caso de Clinton, quien tuvo una fuerte competencia contra Sanders, quien incluso aparecía como puntero entre los demócratas, y como el único que podría derrotar a Trump en las elecciones presidenciales. Pese a ello, Hillary terminó siendo la postulada.

Los discursos que pronunciaba Trump conforme se desarrollaba su campaña, prendieron de inmediato los focos de alerta a nivel mundial, pero especialmente en México, puesto que fue el país que se volvió el centro de atención del empresario, al aseverar que de aquí llegaban hacia Estados Unidos violadores, secuestradores y asesinos. Así, un sector de la población latina residente en la Unión Americana, se volvió en su contra.

La mala fama que se adjudicó muy pronto Donald Trump, pudo capitalizarse con gran éxito a favor de su campaña. Mientras siguiera arremetiendo ya no sólo contra los inmigrantes latinos -especialmente mexicanos-, sino también contra los musulmanes y otros sectores, más aparecería en los medios de comunicación, crearía cada vez mayor polémica, y los reflectores comenzarían a encumbrarlo.

En el caso de los demócratas, las promesas de Hillary Clinton se enfocaron, como sucedió con Obama, en las reformas migratorias. Sin embargo, los discursos no fueron del todo convincentes para ganar electores. Sumado a ello, toda la campaña acompañó a Clinton la estela de inconformidad por su nominación en el partido que representó.

La guerra constante de declaraciones entre Clinton y Trump a lo largo de la contienda, derivó en pérdidas preferenciales para ambos candidatos. Pero quien más resintió el embiste fue Clinton.

La labor demagógica y propagandística de Donald Trump, que a palabras de algunos asemejaría los regímenes totalitarios de la Segunda Guerra Mundial (principalmente el nazi), obtuvo buenos resultados, mismos a los que, curiosamente, no está acostumbrada la sociedad estadounidense (o al menos, eso aparentaba).

La elección que se vivió este 8 de Noviembre, parecía asemejar a las latinoamericanas, donde últimamente los candidatos mediáticos o populistas son quienes logran llegar al poder.

Más allá de los discursos discriminatorios de Trump, los gringos demostraron no sólo estar de acuerdo con la manera de pensar de un tipo así, sino que dejaron dudas sobre varios aspectos: si es una sociedad realmente igualitaria, si permeó el nacionalismo, o si definitivamente, el populismo al más puro estilo americano (de América el continente) ha logrado colarse en las entrañas de la nación más poderosa del mundo. Los próximos cuatro años serán un gran desafío no sólo para Estados Unidos, sino para el orbe entero. Y México, no queda al margen. Como bien diría Don Porfirio Díaz: "Pobre México, tan lejos de Dios... Tan cerca de Estados Unidos".

Ustedes, ¿qué opinan, amables lectores? Agradeceré sus comentarios.

miércoles, 27 de abril de 2016

¿Apocalipsis de la Televisión?

Bienvenidos a una nueva entrada en este blog, amables lectores. Ahora trataré sobre la situación que están atravesando las principales televisoras de México, y cómo se ve el futuro de la televisión después del apagón analógico.

En la década de los 50 del siglo pasado, la televisión marcó un hito en la historia. La transición entre los diferentes canales de propagación de información se dio a pasos agigantados, empezando por la prensa, que vio en los periódicos y revistas un escaparate perfecto para cautivar a un público determinado. La radio, aquél invento que comenzara a darse su lugar desde finales del siglo XIX, y que prácticamente acaparó la atención de la gente durante los años 20 y 30 del XX, también tendría un lugar preponderante en la historia de la humanidad. El cine también cambió la manera de entretenerse. Sin embargo, la televisión fue la que, por mucho tiempo -y hasta la fecha- terminó por acaparar los reflectores que los otros medios habían mantenido prendidos sobre ellos.

Los métodos por los cuales las nuevas generaciones se informan, dejaron atrás a los medios de comunicación tradicionales. Hoy, ni la radio, la prensa, el cine y mucho menos la televisión, se pueden entender sin un "complemento" que llegó para quedarse: el Internet. Pero en un país como México, donde existe una desigualdad social y económica fuerte, la conexión a la red mundial sigue siendo un lujo de pocos, en vez de ser una herramienta indispensable de todos.

Como lo comentaba en algunas entradas anteriores, el gobierno de Felipe Calderón dejó como legado que en 2015 a México llegaría finalmente, el apagón analógico (que se había dado ya en varios países desde años atrás).

Curioso resulta ver que los periódicos y revistas, y hasta la radio, se han acoplado perfectamente al Internet, a las nuevas tecnologías. El cine prácticamente sigue los mismos pasos. Aunque todavía las salas de proyección se llenan con varias películas, las opciones que hay en la web en cuestión de cortometrajes, filmes completos, tráileres, entre otros más, son infinitas. La televisión, sin embargo, no ha dado ese paso, y se muestra recelosa de ello.

En últimas fechas, se ha dado a conocer que tanto Televisa como Azteca, las empresas que dominan el mercado televisivo, atraviesan por crisis financieras que han derivado en cancelación de programas, recorte de personal, finalización previa de emisiones que están al aire, entre otras situaciones más. En ninguna de las dos televisoras parece haber un plan estratégico que permita que se recuperen en el corto o mediano plazo. José Bastón, Presidente de Televisión y Contenidos de Grupo Televisa, se ha manifestado por incrementar el costo de los espacios publicitarios que ofrecen al aire. Tal vez los más "centrados" en la prevención y visualización de una posible solución de la crisis que atraviesan sendas empresas, son Alfonso de Angoitia (Vicepresidente Ejecutivo de Grupo Televisa) y el propio Ricardo Salinas Pliego (Presidente de Grupo Salinas y de Azteca), quienes previeron que durante 2015 tendrían momentos de crisis, en parte también derivados por la cesión -gratuita- de espacios a los partidos políticos durante las campañas electorales.

Sin embargo, el hecho de que los dos titanes de la televisión en México estén operando casi en números rojos, es sin duda una señal de alerta no sólo al interior de ellos, sino también con su público. La calidad de la programación tanto en Televisa como en Azteca ha decaído demasiado. Los recursos tecnológicos y humanos con los que cuentan ambas empresas, no han sido aprovechados para darle un giro a la barra de producciones propias, que tal vez pudieran darles un respiro en cuestión financiera. Al contrario, se ha optado por seguir transmitiendo al aire repeticiones de emisiones anteriores, y también por continuar con la llamada telebasura.

La interacción en redes sociales es otro punto que hoy en día es prácticamente indispensable en cualquier medio de comunicación. Ni Televisa ni Azteca han podido incursionar de manera contundente en ese mercado. No es lo mismo publicar hashtags en todos los programas que pasan al aire y mostrarlos en pantalla, que realmente interactuar con los seguidores en Twitter, Facebook u otra red social.

Otro factor que han señalado expertos en el tema de telecomunicaciones, es el crecimiento del número de suscriptores de televisión de paga y de servicios de streaming de video (caso de Netflix, ClaroVideo, entre otros más). Este segmento ha resultado una alternativa perfecta para aquellas personas cansadas de la misma programación de los canales de televisión abierta. En estos servicios, la gente ve series, películas y documentales completos, a diferencia de los bloques tan largos de comerciales que tienen que soportar en la TV tradicional. Televisa ha tratado de entrar - de forma tardía - a este segmento con su plataforma Blim, misma que desde un inicio ha sido severamente cuestionada por la programación que ofrece (principalmente, emisiones de antaño de Grupo Televisa).

El tema de la preponderancia de quienes acaparan contenidos o audiencias, también fue otro punto que tumbó principalmente a Televisa, puesto que, gracias a ello, Carlos Slim pudo hacerse de los derechos de transmisión de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, sin darle oportunidad a la empresa de Azcárraga ni a la de Salinas Pliego de pasarlos por sus señales.

Aunque no se visualiza que la televisión como la conocemos actualmente vaya a morir en un futuro cercano, lo que sí es palpable es que quienes la realizan no han estado acorde a los nuevos tiempos ni a las tecnologías. De no actualizarse, es probable que estemos ante el inicio de la extinción de la televisión tradicional. Lo interesante sería saber ¿qué pasaría en un país sin televisión? ¿Qué opinan, amables lectores? Agradeceré sus comentarios.


martes, 9 de junio de 2015

Entre "morenos" e independientes: la nueva política mexicana.

Bienvenidos a una nueva entrada en este blog, amables lectores. Hoy les comentaré acerca de las elecciones recientes en México, acontecidas apenas el domingo 7 de Junio de este 2015, y de cómo pintaría el panorama político para el último tercio del sexenio de Enrique Peña Nieto.

Si bien las elecciones intermedias (llamadas así porque se realizan a la mitad de cada sexenio presidencial) nunca llaman la atención, particularmente estas de 2015, fueron lo contrario. Hay que recordar que, aunque el PAN perdió en 2012, el resultado final, donde se declaró ganador a Enrique Peña Nieto, no satisfizo a una buena parte de la población. Y ni qué decir de sus casi primeros tres años de gobierno, donde la situación nacional ha ido en picada, y ninguna de las rimbombantes reformas anunciadas por el priista han sido favorecedoras para el pueblo en general.

Las elecciones de 2015 tomaban importancia por varias razones: no sólo se eligieron a los nuevos diputados, sino que nueve estados renovarían Gobernadores; de ellos, dos eran el foco de atención en particular: Guerrero y Michoacán, donde imperó la ingobernabilidad y el debilitamiento de los gobiernos locales, sumado a casos que dieron la vuelta a nivel internacional y que dejaron con muy mal aspecto las administraciones no sólo de Ángel Aguirre y Fausto Vallejo (ex mandatarios de Guerrero y Michoacán, respectivamente), sino la del mismo Peña Nieto (casos Ayotzinapa, autodefensas, entre otros más).

Así pues, en un ambiente de tensa calma, se realizaron los comicios electorales en todo el país. Como era de esperarse, y aún con un clima político, social y económico bastante adverso al país, el PRI y sus aliados (el Partido Verde, principalmente), volverían a ganar en el ámbito legislativo. En las gobernaciones, el tricolor se llevaría Sonora (que tiene actualmente el PAN, después de que triunfara en 2009 a raíz de la tragedia de la guardería ABC), Campeche, Guerrero, y en un margen cerradísimo con el PAN, también ganaría Colima y San Luis Potosí. El PAN, por su parte, volverá a gobernar Querétaro (después del sexenio priista de José Calzada Rovirosa), y Baja California Sur. Michoacán se lo llevaría el PRD. Pero la elección que causó revuelo fue la de Nuevo León, donde un ex priista, Jaime Rodríguez Calderón, ahora bajo la bandera de ser candidato independiente, arrasó con las votaciones, dejando divididos los sufragios entre el PRI (partido gobernante en la entidad) y el PAN, cuyos personajes postulados quedaron en segundo y tercer lugar, respectivamente.

No es la primera ocasión que un independiente gana una elección. En los años 50, el doctor Salvador Nava, ganaría la alcaldía de San Luis Potosí, bajo un régimen completamente autoritario en el estado y a nivel federal. Sin embargo, el triunfo de Rodríguez Calderón (apodado El Bronco), cobra especial relevancia debido a que será el primer gobernador en la historia de México que no tendrá partido alguno (hasta el momento).

Pero la del Bronco no fue la única elección que se dio con candidatos independientes. Manuel Clouthier hijo, otrora militante panista (como su padre), contendió por un distrito para diputado en Culiacán, mismo que ganó. Otros casos de independientes que triunfaron en las elecciones de 2015 fueron Pedro Kumamoto (por el Distrito 10 de Jalisco), Alfonso Martínez Alcázar  (por la alcaldía de Morelia, Michoacán), y César Valdés (por la alcaldía de García, Nuevo León).

Por otro lado, en el caso de las "izquierdas", llamó la atención el partido Movimiento Regeneración Nacional (mejor conocido como Morena), de Andrés Manuel López Obrador. Y es que, apenas siendo las primeras elecciones donde se presenta este nuevo instituto político, sumó un porcentaje cercano al 9 %, con lo que quedó apenas unas décimas atrás del PRD, mismo que perdió prácticamente todos los bastiones donde se presumía poderoso, incluyendo el Distrito Federal.

En la capital, Morena le quitó al PRD el dominio sobre las Delegaciones Azcapotzalco, Cuauhtémoc, Tláhuac, Tlalpan y Xochimilco, y en la Asamblea Legislativa, obtuvo 16 de 40 distritos locales, empatando con el partido del sol azteca. Al descalabro del PRD en la Ciudad de México, se le sumó la pérdida de la Delegación La Magdalena Contreras (gobernada por este partido durante 15 años), y Milpa Alta por parte del PRI, y el retorno del PAN a la administración de la Delegación Miguel Hidalgo.

Los números de Morena en el DF, prácticamente fueron apabullantes. A nivel nacional, el hecho de que haya alcanzado casi el 9 % de la votación total en la elección, es un indicador de que la figura de Andrés Manuel López Obrador tal vez no esté del todo muerta para los comicios de 2018. Sin embargo, en la capital, específicamente, Morena tuvo como candidatos a antiguos perredistas que tal vez no tendrían oportunidad en el partido amarillo de alcanzar alguna postulación. Quizá ese sea un punto débil sobre el cual tendría que trabajar el nuevo instituto político.

Sin duda alguna, aunque el PRI prácticamente tendrá mayoría en el Congreso, estas elecciones dejaron un mensaje muy claro: el hartazgo de la gente a sólo 2 años y meses de haber iniciado la administración peñanietista y primera tricolor en el siglo XXI. Pero es muy temprano para determinar si Morena o los independientes podrían jugar un papel relevante para la jornada electoral de 2018. En el primer caso, aunque en el Distrito Federal y algunos municipios del país Morena alcanzó buenos niveles, el hecho de que las gobernaciones que se pusieron en juego las hayan disputado el PRI, PAN y PRD, hacen pensar que todavía faltaría mucho camino por recorrer en ese partido político, si es que no existen fracturas antes, como le ha sucedido a prácticamente todos los anteriores. En el caso de los candidatos independientes, la situación es sui géneris, debido a que Nuevo León ha sido un estado que ha puesto el ejemplo elección tras elección, y que, aunque tendrán un gobernador que no milite en partido alguno, no ha sido posible que en otras entidades cuaje o se consolide la idea de votar por un independiente para las próximas elecciones, sobre todo cuando éstos, en los sufragios que se dieron este 2015, apenas alcanzaron un 0.25 % de la votación nacional.

O ustedes, ¿qué opinan? Agradeceré sus comentarios.

sábado, 8 de febrero de 2014

El DF: la "burbuja" amarilla que explotó.

Bienvenidos a una nueva entrada en este blog, amables lectores. Ahora les escribo sobre un asunto que está dando de qué hablar en la Ciudad de México, sobre todo, porque a últimas fechas se ha aprobado una reforma político-electoral, y porque, en el marco de la política justamente, se ha exigido que la capital de la República ya cuente prácticamente con autonomía, tal como los demás estados.

    Desde Diciembre de 1997, cuando se pregonaba que en el Distrito Federal había un gobierno que estaba trabajando (slogan de la administración de Cuauhtémoc Cárdenas), se pensaba que habría un cambio radical en la forma de llevar las riendas de la Ciudad de México. Hasta ese año, donde por vez primera se eligió Jefe de Gobierno (llamado antes Regente), y donde se cambió el ente jurídico Departamento del Distrito Federal por el de Gobierno del Distrito Federal, las decisiones que permeaban sobre la capital mexicana se ejecutaban con el Regente, que a su vez era impuesto por el propio Presidente de la República. Sin embargo, la población capitalina se vio envuelta en una crisis de ingobernabilidad.
   
    En 1999, Cárdenas se preparaba ya para ser de nuevo el candidato por el PRD a la Presidencia, y el DF quedaba sin cabeza prácticamente. El efecto mediático de la muerte de Paco Stanley (que se asoció con el incremento de violencia en la capital), la pésima actuación del Procurador Samuel del Villar, sumado a la inminente corrupción que ya se estaba dando en el gobierno capitalino, hizo también, quizá, que la salida de Cárdenas del GDF fuera más rápida. Justo en 1999, lo relevó Rosario Robles (actual Secretaria de Desarrollo Social de Enrique Peña Nieto), quien casi de manera rápida, trató de enderezar el rumbo de esta Ciudad.

    Para 2000, y después de la reforma que hiciera la Asamblea Legislativa del DF (antes llamada Asamblea de Representantes), donde los Jefes de Gobierno durarían 6 años en el cargo y no 3, llegó a despachar justamente al Antiguo Palacio del Ayuntamiento, después de una elección muy competida, Andrés Manuel López Obrador. Con él, la de México se convertía en la Ciudad de la Esperanza, donde las clases desprotegidas tendrían a un paladín de la justicia. Aunque implementó programas sociales (que endeudaron a la capital, al igual que los segundos pisos), durante su quinquenio (2000-05), no logró sanear del todo la imagen del Gobierno del Distrito Federal.

    2003 y 2004 fueron años cruciales para la administración de López Obrador. Y es que se descubrieron videos donde algunos miembros de su gabinete (René Bejarano y Mario Ponce), recibían sobornos de dinero a cambio de algunos favores. Asimismo, los Jefes Delegacionales de Gustavo A. Madero, Octavio Flores; y de Tlalpan, Carlos Imaz, se vieron involucrados en situaciones similares. El primero de ellos, escapó de la justicia. También en 2004 saldría a relucir el Secretario de Seguridad Pública del GDF, Marcelo Ebrard. Y no por su brillante actuación, sino por un incidente que se presentó en Tláhuac, donde policías federales fueron linchados por los propios pobladores, supuestamente porque habían participado en violaciones. Ante la inacción de la SSP del DF, el Presidente Vicente Fox ordenó la destitución de Ebrard. Sin embargo, López Obrador lo premiaría con la Secretaría de Desarrollo Social del Distrito Federal, de donde saltó para ser el próximo Jefe de Gobierno.

    Así fue que en 2006, de ser la Ciudad de la Esperanza, el Distrito Federal pasó a ser una Capital en Movimiento, con Marcelo Ebrard a la cabeza. Su gestión frente al Gobierno del DF, se basó en una política que en teoría, le daría un aire renovador a la otrora Tenochtitlan. Los programas que llevó a cabo (a la par de los que heredó de la administración de López Obrador y Alejandro Encinas), hicieron que se convirtiera en el mejor alcalde del mundo, y que la Ciudad de México fuera el centro de atención a nivel nacional e internacional. Pero la pantalla donde se proyectaba esa película al exterior de la propia capital del país, al interior parecía no tener reflejo. La inseguridad, aunque se trató de erradicar, continuó siendo un factor lacerante para la población metropolitana. Durante el sexenio de Ebrard (2006-12), fueron pocas las incidencias delictivas que se presentaron en el Distrito Federal. Y no es que no hubiera, sino que no se denunciaban, o de plano, no se daban a conocer para no manchar la imagen del Jefe de Gobierno.

    En esta administración, salió a relucir la dupla Manuel Mondragón-Miguel Ángel Mancera (Secretario de Seguridad Pública y Procurador de Justicia del DF, respectivamente). La "eficacia" con la que colaboraron ambas dependencias parecía ser la panacea para combatir la inseguridad en tierras chilangas. Pero el sueño terminó cuando Enrique Peña Nieto nombró a Mondragón como Comisionado Nacional de Seguridad (y lo volvió una nulidad), y Mancera llegó a la Jefatura de Gobierno.

    La percepción de seguridad que se dio durante el tiempo de Ebrard al frente del GDF, se derrumbó el 1° de Diciembre de 2012, cuando se perpetraron actos vandálicos en la toma de protesta de Peña Nieto como Presidente de México. De ahí siguieron más tropiezos para la administración naciente -en ese entonces- de Miguel Ángel Mancera: una supuesta banda de canes que asesinaba personas en Iztapalapa, desapariciones de jóvenes en el Bar Heaven's de la Zona Rosa, un homicidio en un antro-bar de la Colonia Condesa, otro más en un gimnasio de Tepito; y últimamente, atracos a centros comerciales, hallazgo de personas muertas en maletas, y lo que continúe.

    Mancera y su procurador, Rodolfo Ríos, han insistido hasta el cansancio que en la Ciudad de México no hay crimen organizado, que no existe inseguridad aquí. Los hechos, y las crónicas del día a día de varios capitalinos demuestran lo contrario. El Distrito Federal regresó a sus tiempos de antaño, a aquella ciudad temida por los visitantes. Así se está convirtiendo, y parece que Mancera no hará nada para detenerlo. La burbuja amarilla finalmente, se reventó. O ustedes, ¿qué opinan, amables lectores? Agradeceré sus comentarios.

domingo, 26 de enero de 2014

"Azul" tricolor: Misión 2018.

Bienvenidos a una nueva entrada, amables lectores. Con ésta, inicio el 2014 en este blog. Ahora trataré un tema que siempre da de qué hablar, por lo regular cada 6 años, aunque, como estamos en vísperas de elecciones intermedias, estará vigente durante 2014 y hasta mediados de 2015, cuando empiece a calentarse un poco más. Este tema es la sucesión presidencial de 2018.

Desde que Enrique Peña Nieto asumió la Presidencia de México en Diciembre de 2012, no pocas personas se han preguntado quién podría ser su sucesor. Y no es para menos. El primer año de la administración peñanietista, la primera tricolor en el siglo XXI después de los sexenios del PAN (2000-06 y 2006-12) ha sido muy criticada por la opinión pública, y ha dejado mucho a desear.

Pareciera que, como se vaticinaba desde que Peña era candidato, el PRI de antaño regresaría peor que como se fue, sólo con nuevas caras. La decepción de tener un presidente gris, un gabinete que no ha dado una sola noticia relevante, sino malas nuevas para la población, y la pasividad con la que se han tratado de resolver algunos problemas que se arrastran desde la administración de Felipe Calderón, son factores que podrían poner en riesgo al PRI en las elecciones del próximo año, y que le dejarían el camino muy complicado para 2018.

La sorpresa también ha sido que al interior del PRI no existe un candidato viable para darle continuidad a los sexenios priistas del siglo XXI.

Se esperaba que, tal como sucediera con Peña Nieto, su sucesor en el Estado de México, Eruviel Ávila, tendría posibilidades de llegar a Los Pinos en 2018. El problema es que el sexenio de Ávila termina en 2017, y, además, a diferencia de Peña, Eruviel no tiene el arrastre que llegó a tener en su momento el ahora Presidente de México. Mantenerse vigente durante casi un año, es una labor difícil para casi cualquier político en México. Y Eruviel Ávila no es la excepción.

Sin embargo, durante 2013, hubo un chamaquillo que estuvo haciendo ruido en su estado (Chiapas) y en otros más (llámese Distrito Federal), anunciando con bombo y platillo los logros que, a su juicio, ha realizado en su primer año al frente del gobierno chiapaneco. Este escuinclito se llama Manuel Velasco Coello, y es el Gobernador de Chiapas durante el sexenio 2012-18.

Pero por más que pudiera promoverse hasta donde no tiene por qué, el hecho es que su llama se apagó muy rápido. Justamente su promoción tan grosera que hizo en espectaculares, prensa, radio y televisión, hizo que todo el país volteara hacia Chiapas, pero no para ver qué hace el Gobernador, sino para darse cuenta que sigue siendo un estado en condiciones paupérrimas, y que esta administración no está haciendo nada por rescatarlo.

Mientras las apuestas siguen calientes por saber quién será el próximo tricolor que pudiera suceder a Peña Nieto, hay un mandatario estatal que, desde que inició su gobierno en 2011, ha estado poco a poco pujando por ser el próximo presidente de México. De raíz priista, fue una alianza lo que lo impulsó para la gobernación de su entidad para el sexenio 2011-2017. Contra todo pronóstico, ganó las elecciones de 2010 que lo encumbraron hacia Casa Puebla, donde despacha actualmente. Él es Rafael Moreno-Valle Rosas, el gobernador poblano, quien, de forma silenciosa, y sin que la gente realmente se percate de ello, se ha estado colando en cuanto medio puede, para hacer visible su persona (independientemente de que se promocione a Puebla). Se dice que él buscaría la candidatura en 2018 por parte del PAN, aunque no está definido del todo.

Finalmente, el partido que aún no brilla en la carrera por 2018 es el PRD. Pareciera que el momento de Marcelo Ebrard se fue con el 2012, y que López Obrador, ya con su nuevo movimiento, podría tener una elección considerable, que le robaría muchos votos al sol azteca.

Si la batalla se diera entre Moreno-Valle y Eruviel Ávila, quizá quien ganaría sería el primero, aunque enfrentarse a los estados del centro del país, supone derrumbar bastiones del PRI y del PRD. Pero aún con ello, si Eruviel Ávila se postulara, quizá no tendría tanto arrastre en algunas otras entidades del propio centro (principalmente, Distrito Federal y Morelos).

Todavía hay mucho tiempo para saber cómo se definirán las candidaturas de todos los partidos. Pero pudiera ser un hecho que el próximo sexenio no vaya a pintarse de tres colores, como el actual. O ustedes, ¿qué opinan, amables lectores? Agradeceré sus comentarios.

sábado, 31 de agosto de 2013

¿Decidiendo Juntos?

Bienvenidos a una nueva entrada en el blog, amables lectores. Ahora les comentaré sobre una situación que se ha dado en la Ciudad de México desde tiempo atrás, pero que pareciera que se ha salido de control en los últimos días: las marchas y plantones, específicamente, los ocasionados por los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

Durante Agosto de este año, se puso de moda el tema educativo. Y no sólo por los errores de ortografía que tienen los libros de texto gratuitos que se repartieron en las escuelas del país (que, dicho sea de paso, no todos los errores que pasaron en la televisión lo son). No. El tema fue la reforma educativa que se ha planteado en el Congreso de la Unión y que el Poder Ejecutivo ha dicho que prosperará.

Entre la temática que toca esta reforma educativa está la evaluación de los profesores. A ello, el SNTE (el sindicato de profesores, otrora imperio de Elba Esther Gordillo), se adhirió diciendo que estaría dispuesto a acatar la ley. Sin embargo, la CNTE no accedió a ello, y, como siempre, determinó suspender las clases en varias escuelas de Oaxaca, Guerrero y Michoacán. Posteriormente, se uniría Chiapas, aunque en este último caso, el gobierno estatal condicionó a los miembros de la CNTE que intentaran hacer bloqueos o no comenzar el ciclo escolar 2013-2014, dándoles un ultimátum de que o regresaban a las aulas o se les descontaría su salario.

Siendo el Distrito Federal sede de los Poderes de la Unión, tiene dentro de su territorio muchas dependencias gubernamentales, destacando la Residencia Oficial de Los Pinos (casa y oficinas del Presidente de la República), así como las Cámaras de Diputados y Senadores. Justamente estas últimas fueron el blanco de los maestros de la CNTE.

No es de extrañar que en una típica postal chilanga, aparezca el Zócalo de la capital atestado de gente y campamentos improvisados. Estos días no ha sido la excepción. Los miembros de la Coordinadora han invadido esta plaza prácticamente en sus cuatro puntos cardinales. Las casas de campaña invaden la planta baja del antiguo Palacio del Ayuntamiento de la Ciudad, hoy sede del Gobierno del Distrito Federal; invaden también el frente del Palacio Nacional y la Suprema Corte de Justicia, además de un costado de la Catedral Metropolitana. Es decir, invaden tanto poder político como religioso de esta capital.

Ahí formaron su centro de operaciones. Y el detonante fue una protesta violenta que se dio en la Cámara de Diputados durante la segunda mitad de Agosto de 2013. Pero el cálculo de los costos de los actos vandálicos de poco sirvió. Ni el GDF ni el Gobierno Federal quisieron hacer algo. Del Zócalo, después partirían los de la Coordinadora hacia Televisa, TV Azteca, la Bolsa Mexicana de Valores, etc., desquiciando el tráfico de esta ya congestionadísima Ciudad de México. Y aún con eso, pareciera que no existe autoridad alguna que gobierne o que auxilie a todos aquellos que tenían que llegar a tiempo a sus labores, a sus centros de estudio o simplemente, a sus casas.

Aunque las manifestaciones han sido una de las características -quizá no tan grata- de la capital de la República, lo que ha sucedido en los últimos días ha polarizado a la opinión pública. Mientras unos defienden a quienes supuestamente se parten el lomo dando clases (aunque estén en paro), otros han demostrado ya su descontento con las acciones -o indiferencia- que ha tenido el Gobierno del Distrito Federal y el del propio Peña Nieto para controlar las marchas y los bloqueos que ha habido a puntos estratégicos de la actividad no sólo de la antigua Tenochtitlan, sino del país entero (cabe señalar que el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México fue sitiado también por estas personas).

El eslogan de la administración de Miguel Ángel Mancera, Decidiendo Juntos, prácticamente se ha quedado arrumbado en algún cajón de la oficina del Jefe de Gobierno. No ha podido o no ha querido intervenir en las marchas, argumentando que "es el costo que debemos asumir por vivir en la Ciudad de México", y erigiéndose como el mediador entre la Federación (cosa que no le competería) y los revoltosos. Pero controlar las marchas y garantizar el libre paso a todos, incluyendo a quienes viven en el Distrito Federal, no se remite únicamente a dialogar y revisar todo desde el escritorio. Las acciones de mediación incluyen la negociación y también la acción, y en esto último, al parecer, nadie quiere entrar.

Ustedes, ¿qué opinan, amables lectores? ¿Están a favor o en contra de tantas manifestaciones que han sacado de quicio a la capital de México? ¿Cuál es su postura ante las marchas y los bloqueos no sólo en el Distrito Federal, sino en general? Agradeceré sus comentarios.

lunes, 5 de agosto de 2013

Educación... ¿de puertas abiertas?

Bienvenidos a una nueva entrada en este blog, amables lectores. En esta ocasión, trataré un tema que continuamente está en boca de toda la opinión pública, y que pareciera que no es importante para ninguna administración gubernamental: la educación.

Principio haciendo una diferencia entre la educación y la instrucción. A raíz de la fundación de la Secretaría de Educación Pública (SEP), el primer término se ligó al conocimiento que reciben las personas en las aulas de clase mediante los profesores (ahora llamados ellos mismos como facilitadores). Sin embargo, educar involucra también la labor que se realiza en las casas para conducirse con ética (principalmente) ante la sociedad, además de los valores que se inculcan para ser personas de bien. En cambio, la instrucción es la que hace referencia justamente a todo lo que se aprende en la escuela, y que da las herramientas para continuar con el cultivo intelectual de las personas.

En estos últimos días, este tema volvió a estar en la mira. Y es que existe una alarmante cifra de que cerca de mil 800 jóvenes desertan del bachillerato. La Constitución ha establecido que este nivel escolar ya es obligatorio. Pero la realidad dista mucho de concordar con lo que las leyes dicen.

Es cierto que esa cantidad de chicos que se van de las escuelas diariamente (en promedio) es escandalosa y a la vez, preocupante. Sin embargo, los planes emergentes que la propia SEP ha implementado no son la panacea para resolver el problema de deserción escolar.

En el caso de la educación superior, la SEP se vio en la necesidad de incrementar el número de lugares que se ofrecen en diversas instituciones (como la UNAM y el IPN, entre otras más) para que pudieran entrar más alumnos a diversas carreras de su interés. Pero ello tampoco es una solución que pudiera prevenir que dejen sus estudios durante el transcurso de la carrera.

En el afán de hacer valer la Constitución, este 2013 sucedió una cosa inédita: que un chico que sólo respondió una pregunta (de 128) de una prueba para ingresar al bachillerato, pronto podrá entrar a este nivel académico, junto con otros miles de jóvenes que se prepararon meses para ese examen y que lograron responder bien la mayoría de los reactivos.

La cuestión, al igual que se planteó unos párrafos antes, no es el hecho de que este muchacho acceda o no al bachillerato. Sería una buena noticia si es que realmente fuera un estudiante que aprovechará la oportunidad que se le está dando. Si no es así, volveremos al punto que siempre ha sido la espina clavada de la instrucción (mas no educación) en México: la calidad.

La frustración de aquellos que se prepararon días y noches enteros para quedarse en los planteles de su elección y no lograr un lugar, resulta lógica al saber que hay otros más que no hicieron el menor esfuerzo para ingresar a una institución educativa.

Los motivos de deserción escolar pueden ser variados: desde económicos hasta sociales. En la cuestión económica, sobra decir cuáles son. En lo social, va desde el entorno familiar hasta el de las amistades. Sin embargo, también entra la decisión personal de cada individuo de continuar o no con los estudios.

Atender todos los factores que inciden para que alguien acceda a la instrucción y termine desertando, es una labor compleja que no sólo requiere apoyo gubernamental, sino de otro orden. Lo que no se debería hacer sólo por obligación constitucional es permitir el ingreso a instituciones de educación a aquellos que no aprovecharán su lugar, y negárselo a quienes están absolutamente preparados. O ustedes, ¿qué opinan, amables lectores? Agradeceré sus comentarios.

sábado, 1 de junio de 2013

Apagón... ¿de la televisión?

Bienvenidos a una nueva entrada en este blog, amables lectores.

Durante esta última semana de Mayo, se presentó un tema que, aunque se había anunciado desde mucho tiempo atrás, generó malestar entre un sector de la población, específicamente, de la ciudad de Tijuana, en Baja California. Este tema es el apagón analógico, de lo que trataré en este post.

En el sexenio de Felipe Calderón, se anunció que México entraría ya a la era digital con la transición de la televisión análoga a la digital. La radio ya estaba haciendo su parte, y en algunas ciudades del país, la Amplitud Modulada (AM) ya dejó de existir, para consolidar la Frecuencia Modulada (FM) y también a la radio digital. Pero la televisión se estaba quedando rezagada.

Por esa razón, el Gobierno Federal que encabezaba el propio Calderón, acordó con varios empresarios dedicados al sector de las comunicaciones que llegaría el momento en que México tuviera, por necesidad, que entrar al apagón analógico, que desde casi inicios del siglo XXI, se ha presentado ya en varios países. Las fechas en las que se daría ese cambio se fijaron entre 2014 y 2015.

Pero la Comisión Federal de Telecomunicaciones (COFETEL) le dio una sorpresa a los habitantes de Tijuana, una de las ciudades más importantes del estado de Baja California, al suspender la transmisión de la señal análoga de televisión. Quienes poseen una pantalla moderna, no tuvieron que batallar con ese cambio, debido a que cuentan ya con la señal digital a través de dichos receptores. Sin embargo, eso no sucedió con una gran parte de la población tijuanense.

La polémica de este tema se centró en el hecho del amarillismo con el que se trató la noticia en algunos medios de comunicación. Pero más allá de ello, hay que tomar en cuenta varios factores que inciden para que un total apagón analógico perjudique más que beneficiar a la población no sólo de Tijuana, sino del país en general.

El primero es que, aunque haya noticias alentadoras sobre la situación de México en cuestión de pobreza o desempleo (siempre comparando nuestro país con España, Grecia o más recientemente, Italia), la realidad es que hay millones de mexicanos en diversos niveles de pobreza. Ello también conlleva a que ese sector no tenga acceso a la educación, debido a su falta de recursos para cubrir los gastos mínimos que requieren hasta las escuelas públicas.

Curiosamente, dentro del primer factor, toqué otro más: el desempleo, aunque más bien sería el empleo mal pagado. Hay personas que ganan apenas el salario mínimo diario (que varía según la región del país), y que sólo les alcanza para cubrir sus necesidades básicas; y en algunos casos, ni siquiera eso. Así que si lograron hacerse de un televisor, quizá fue porque sacrificaron dinero para comer, o porque alguien les hizo una donación, o por cualquier otro método. Pensar en comprar una pantalla de $ 4,000 (mínimo) a pagar en abonos chiquitos, es simplemente imposible.

Una crítica e invitación (a la vez) que se hace, quizá sin conocer la realidad de otros estados de la República, es la de decir que México es un país de gente inculta, y que la televisión pudre el cerebro. Crítica por la tesis que mencioné unas líneas antes. Invitación porque se ha puesto de moda que varios chavillos nice alienten a la población en general a leer, a visitar museos, a comer en diferentes restaurantes; en pocas palabras, a sentirse intelectual.

Ello estaría bien si fuéramos un país de primer mundo, y donde los niveles de pobreza no alcanzaran casi a la mitad de la población. Pero la realidad mexicana es la segunda. Y por los factores que expuse anteriormente, es difícil que la gente humilde pueda acceder a la cultura o a la información que brindan espacios como el internet o los periódicos. Por eso es que encuentran momentos de solaz en la televisión, otros más, en la radio, los únicos medios gratuitos.

El apagón analógico va más allá de saber si la gente sintonizaba Televisa o TV Azteca, y también pasa el umbral de las críticas que se hacen desde una latitud muy remota a Tijuana (principalmente, el Distrito Federal): ha puesto al descubierto la enorme desigualdad no sólo económica, sino social, que sigue sufriendo este país, en donde mientras unos avanzan tecnológica y culturalmente, otros se quedan al margen o simplemente relegados del desarrollo.

O ustedes, amables lectores, ¿qué opinan? Agradeceré sus comentarios.

sábado, 27 de abril de 2013

Peña Nieto y Mancera: ¿los ocasos de sus partidos? Parte II.

Bienvenidos a una nueva entrada en el blog, amables lectores. En la última ocasión, inicié con el análisis de los gobiernos de Enrique Peña Nieto y di paso al de Miguel Ángel Mancera, los dos hombres con mayor relevancia a nivel político nacional. En este nuevo post, toca el turno justamente al Jefe de Gobierno del DF, que ha sido objeto de controversia desde que fue electo como candidato hasta ahora que ya tiene las riendas de la administración de la capital de la República Mexicana.

Durante el último tramo del sexenio de Marcelo Ebrard, el otrora mejor alcalde del mundo, la izquierda (llámese PRD) del Distrito Federal, preparaba ya a sus mejores cartas para continuar en el poder de la Ciudad de México. Los aspirantes no faltaron. Estuvieron, entre la larga lista, Alejandra Barrales (quien fuera diputada en la Asamblea Legislativa), Mario Delgado (Secretario de Educación del DF), Carlos Navarrete (Senador por el DF de 2006 a 2012), Alejandro Rojas Díaz-Durán (Secretario de Turismo del DF), y poco sonado, pero constante en la carrera, Miguel Ángel Mancera (Procurador de Justicia de la capital). Entre otros más, estuvieron Martí Batres y Gerardo Fernández Noroña.

La balanza parecía inclinarse hacia Mario Delgado, quien parecía el delfín de Marcelo Ebrard. La fórmula hubiese quedado así: Ebrard sería candidato a la Presidencia, mientras podía controlar, de ganar las elecciones, el DF a través de Delgado.

Ni una ni otra situación se dio. En una consulta que realizó el PRD para definir a su candidato a la Presidencia, el Jefe de Gobierno perdió frente a su casi antecesor, Andrés Manuel López Obrador, quien finalmente contendió por el Sol Azteca contra Josefina Vázquez Mota (del PAN), Enrique Peña Nieto (del PRI) y Gabriel Quadri (del PANAL).

Y en el DF, se desvanecían también las ilusiones de seguir controlando la vida política de la antigua Tenochtitlan. La caballada que llegó al final para decidir quién sería el candidato a la Jefatura de Gobierno del DF, decidió hacerse a un lado frente a la apabullante fama del Procurador Mancera. Con la venia de todos los perredistas (algunos, a regañadientes), Miguel Ángel Mancera se convertiría en el elegido de los amarillos.

En los debates que se realizaron con los demás competidores para llegar a dirigir el Distrito Federal, Mancera tuvo una participación muy débil, no lograba convencer con las ideas que traía, y las candidatas del PAN, PANAL y PRI lo dejaban rezagado en ciertos tópicos que abordaba. Aún así, el 1° de Julio de 2012, con una votación de más del 66 %, Mancera se convirtió en el cuarto Jefe de Gobierno del DF electo por la ciudadanía (aunque ha habido más, ni Rosario Robles ni Alejandro Encinas fueron elegidos por la gente, sino impuestos para terminar las administraciones de Cuauhtémoc Cárdenas [1997-2000] y Andrés Manuel López Obrador [2000-2006], respectivamente).

El 5 de Diciembre de 2012, y después de un día de desestabilización social (el 1° de ese mes), Miguel Ángel Mancera tomaría protesta como Jefe de Gobierno, dejando claro desde el inicio, que tendría una relación institucional -y casi cercana- con la Presidencia de la República, misma que no se había dado ya desde el sexenio de Vicente Fox teniendo a López Obrador y después a Encinas en el DF, ni mucho menos con Felipe Calderón y Marcelo Ebrard. Ello le valió el reproche del ala más radical del PRD en la capital, que no reconoce el triunfo de Peña Nieto y que ve un gran riesgo de doblegar el gobierno local de la ciudad ante el federal priista.

Durante los primeros meses de 2013, Mancera daría su primer punto en contra: la supresión de las playas artificiales, que el carnal Marcelo había hecho populares y que le habían dado gran fama entre la población que no tenía la posibilidad de salir del Distrito Federal en temporada de vacaciones. Ello le valió un cierto repudio en los sectores populares de la Ciudad.

Al momento de dar a conocer su gabinete, el nuevo Jefe de Gobierno se dio otro knock out al presentar la nueva Agencia de Gestión Urbana, misma que, hasta la fecha, no se sabe cuál es su función, y que algunos Jefes Delegacionales han puesto en duda debido a que les quitaría autoridad y autonomía dentro de sus demarcaciones.

La cereza del pastel la dio durante los primeros días de Abril. En plena Semana Santa, se anunció el incremento de $ 1.00 a la tarifa de los transportes públicos (autobuses, microbuses y vagonetas, principalmente), y un pequeño ajuste a la de los taxis. Ello enfureció a la mayoría de la población capitalina que demanda mejor servicio en el rubro, sin que hasta el momento, haya una diferencia.

Si la Procuraduría del Estado de México en 2010 con el caso Paulette había sido burda, ineficiente e inútil en cómo concluyó el caso, la del DF le ganó, puesto que a inicios de 2013 se abrió una averiguación en contra de una pandilla de canes (perros) que supuestamente habrían asesinado a varias personas en el Cerro de la Estrella, en Iztapalapa. Ese fue otro tropezón en los meses que lleva Mancera al frente de la capital.

Lo más reciente ha sido la indiferencia del Gobierno del Distrito Federal para cooperar con la UNAM para actuar en contra de los vándalos que mantienen cercado el edificio de la Rectoría, en la Ciudad Universitaria, y que está en riesgo de perder el título de Patrimonio de la Humanidad, que la UNESCO le otorgó en 2010.

La administración Mancera ha iniciado quizá con el pie izquierdo, y abre la posibilidad de que el DF deje de ser amarillo para la próxima administración. ¿Qué opinan ustedes, amables lectores? Agradeceré sus comentarios.

lunes, 8 de abril de 2013

Peña Nieto y Mancera: ¿los ocasos de sus partidos? Parte I.

Bienvenidos a una nueva entrada en este blog, amables lectores. Inicio con ella el mes de Abril de 2013, y les contaré sobre dos hombres gobernantes de México (el uno, de la República y el otro, de la capital del país) que tal vez sean el declive de los partidos políticos que los postularon en las pasadas elecciones de 2012 y que le den paso a la alternancia política en el ámbito federal y en la Ciudad de México. Inicio, pues, con la entrada.

Durante los primeros días de 2013, a casi un mes de que tomara posesión de la Presidencia de México, Enrique Peña Nieto tenía ya en puerta sus primeros desafíos. Entre ellos, se encontraba la aprobación de varias reformas que quedaron congeladas durante el sexenio de Felipe Calderón y a las que justamente el partido que postuló a Peña, el PRI, no quiso darles luz verde.

Pero tenía una tarea más difícil: legitimar su elección. Aunque la de 2012 fue diferente a la votación de 2006, donde Andrés Manuel López Obrador quedó por apenas un porcentaje mínimo debajo de Felipe Calderón, los millones de sufragios que hicieron ganar a Peña Nieto nunca fueron aceptados por una gran parte de la población, y la tensión social que se dio después de la jornada electoral de Julio de 2012 hasta la toma de protesta presidencial, el 1° de Diciembre del mismo año, hicieron que el nuevo gobierno tuviera que plantearse la manera de estabilizar dicha situación.

Quizá más a fuerza que por propia voluntad, la naciente administración priista se sujetaría a una nueva manera de cooperación política: el Pacto por México, protagonizado por el propio PRI, el PAN y el PRD, los tres principales partidos. Aunque a esta coalición prácticamente de facto estuvo invitado López Obrador, no quiso ser partícipe de la misma.

Desde enero hasta la fecha, se aprobaron reformas en materia fiscal, penal, educativa y se sigue analizando la que refiere a las telecomunicaciones. Pero quizá los dos puntos neurales de estos primeros meses de la administración peñanietista fueron la explosión que se dio en la Torre Ejecutiva de Petróleos Mexicanos en la Ciudad de México, y el encarcelamiento de la otrora líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas en los pocos meses que lleva la administración de Enrique Peña Nieto. La aprobación de la reforma educativa (que no se quiso llevar a cabo en el gobierno de Felipe Calderón) sigue teniendo a un gremio polarizado: el magisterio. Aún los miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), antagonista del SNTE, continúan contra cualquier acción gubernamental que supuestamente atente contra sus derechos. Al parecer, la respuesta de Peña Nieto, vía el Secretario de Educación, Emilio Chuayffet, ha sido de no doblegarse, quizá tal como lo hizo ya el Gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, quien ofreció una contrarreforma.

A ello se le suma la difusa Cruzada Nacional contra el Hambre, que emprendiera la Secretaría de Desarrollo Social, que dirige Rosario Robles (ex Jefa de Gobierno del Distrito Federal), y que curiosamente excluyera a varios de los municipios más pobres del país. Hasta el momento, no se ha sabido de los resultados o alcances que podría tener dicha acción gubernamental.

Otro punto que hasta el momento no se ha combatido en los meses que lleva al frente del Ejecutivo Federal Enrique Peña Nieto, es la inseguridad. Hay quienes opinan que el hecho de que el mexiquense tenga apenas menos de un año en la Presidencia es factor para que no haya avances o retrocesos palpables en el rubro. Incluso, hasta Javier Sicilia, uno de los más criticados activistas sociales, le ha dado un año de gracia al mandatario. Sin embargo, la realidad es que no existe todavía una dirección concreta que pueda ir cambiando la percepción de la sociedad respecto a la inseguridad.

Van más de 100 días de gobierno de Enrique Peña y aún no existen, fuera del papel o del diálogo simple, acciones que pudieran determinar el sello de esta administración. De continuar así, se podría cumplir la suposición de que este será un sexenio tricolor de transición y que en 2018 podría regresar el PAN o, tal vez, dársele la oportunidad a la izquierda de llegar a la Presidencia de la República. En la segunda parte analizaremos el inicio del mandato de Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Mientras, amables lectores, ¿qué opinan de Peña Nieto? Agradeceré sus comentarios.

viernes, 15 de marzo de 2013

Habemus Papam: Francisco.

Bienvenidos a una nueva entrada en el blog, amables lectores. Sé que ya tenía muy descuidado este espacio,  sobre todo, por falta de tiempo. Pero he vuelto, y espero retomar ese gusto por la escritura y que ustedes vengan a distraerse un rato con lo que les publico aquí. En esta ocasión, platicaré sobre un tema que dio de qué hablar esta semana: la elección del nuevo Papa, sucesor de Benedicto XVI.

Febrero de 2013 no fue un mes cualquiera para la Iglesia Católica. Ya habían pasado centurias desde la última vez que renunciaba el máximo jerarca, sucesor del lugar de San Pedro, en El Vaticano, y no se sabía qué procedía. En los días de la primera quincena de Febrero, Joseph Ratzinger, quien fuera electo Papa en 2005 tras la muerte de Juan Pablo II, y quien quisiera el nombre de Benedicto XVI, hacía pública su intención de retirarse de su pontificado, aludiendo problemas de salud.

En efecto, el ahora Papa Emérito Benedicto XVI ya es un hombre de edad avanzada, y ese mismo factor ya comenzaba a hacer estragos en su cuerpo. No era como su antecesor, Karol Wojtyla, que teniendo casi 85 años todavía conservaba fuerza, aún sobre su enfermedad (el Parkinson) que finalmente acabó con su vida en abril de 2005.

Pero la quebrantada salud de Ratzinger no era la única explicación de su renuncia. Los escándalos de pederastia, las traiciones al interior de su grupo cercano, entre otros factores más, fueron los que finalmente, quizá, determinaron que el Papa Benedicto XVI debía abandonar el cargo.

El tiempo se cumplió, y justamente el 28 de Febrero de 2013, Joseph Ratzinger abandonaba la Ciudad del Vaticano y se convertía en Papa Emérito, el primero en utilizar este título.

A partir de ahí, comenzaba la convocatoria para elegir a su sucesor. Durante los primeros días de Marzo, viajaron cardenales de casi todo el mundo para definir quién llevaría las riendas de la Iglesia Católica.

Varios eran los favoritos, entre ellos, el arzobispo de Milán, Angelo Scola, aunque no se descartaba la posibilidad de que se eligiera a alguien de América. Cardenales de Canadá, Brasil y Estados Unidos (como Sean O'Malley, Marc Ouellet, y Odilo Scherer) eran también algunos de los favoritos.

La primera reunión del cónclave se llevó a cabo el Martes 12 de Marzo, sin resultado favorable. La segunda votación, ocurrida durante la mañana del Miércoles 13 (hora de Roma), continuó sin definir al nuevo Pontífice. Finalmente, cerca de las 7:10 de la noche de ese mismo día, saldría la fumata blanca, y poco tiempo después, se anunciaría al obispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, como el elegido, ostentando el nombre de Francisco para su pontificado.

Como todos los anteriores Papas, Francisco (o llamado ahora como Francisco I), no está exento de críticas. Primero, se le ha puesto en duda su posición respecto a la dictadura argentina, de la cual se dice fue partidario. Existe una cierta fricción entre la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández y él mismo, debido a algunos comentarios un tanto misóginos que han salido a la luz. Él no está a favor tampoco de la unión entre personas del mismo sexo y mucho menos ante la opción de que éstos adopten hijos.

Sin embargo, lejos de dichos comentarios, que pudiesen ser ciertos o meras calumnias contra la persona del Papa Francisco, el pontificado que inicia apenas esta semana tiene demasiados pendientes por resolver, y uno crucial es justamente recobrar la confianza de los católicos ante la Iglesia y lograr reunificarla. Latinoamérica, es cierto, es la porción continental con más fieles en el mundo. Pero ello no significa que todos los países que están dentro de esta parte de América sean al 100 % católicos. En México, por ejemplo, se ha demostrado que la religión que va subiendo es la protestante y en otro sitio significativo se encuentra la cristiana. Los católicos, a diferencia del tiempo en que nuestro país fue colonia española, han disminuido.

Los retos que ahora tiene Francisco, además de los anteriores, es crear una cercanía con el mundo. Y no sólo a través de las audiencias públicas realizadas en El Vaticano, sino en el ciberespacio. Las redes sociales serán la vía de comunicación más eficaz para llevar un puntual seguimiento de las actividades que tenga el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica y tener una retroalimentación e interacción con la Santa Sede. Si no logra modernizarse en el tiempo que ocupa el Trono de San Pedro, las esperanzas de que un Papa haya adaptado a la Iglesia a los tiempos actuales, se verán truncadas, y quizá continuaremos con una institución retrógrada, cosa que sería una incoherencia en el pontificado de Francisco, debido a que él viene de una formación jesuita, donde lo primordial es también, en cierto modo, el progreso dentro de la religión.

Ustedes, amables lectores, ¿qué opinan del nuevo Papa? ¿Qué podría esperarnos con él? Agradeceré sus comentarios.

viernes, 31 de agosto de 2012

Imposición o democracia a modo.

Bienvenidos a una nueva entrada en mi blog, amables lectores. Sé que los tenía abandonados por un rato, pero ya estoy de vuelta. Y por cierto, a unos días de que este espacio cumpla ya 5 años. Les agradezco mucho a todos los que se han tomado el tiempo de leer mis entradas, de comentarlas y de dar sugerencias y criticar lo que publico. Todo lo leo y lo tomo en cuenta. Gracias por estos primeros años y espero seguirles escribiendo por mucho tiempo más.

Pero vamos a la entrada, que tratará el tema controversial de la calificación de la elección presidencial de nuestro país por parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, apenas la noche de ayer, 30 de Agosto.

Como lo escribí en la última entrada previa a esta, el ánimo de gran parte de la población al saberse los resultados de la elección fue de desilusión, de indignación y de desconfianza. No era para menos. Y no es que los comicios se hubiesen asemejado a los de 2006, donde se cuestionaba el triunfo de Felipe Calderón como Presidente por el estrecho margen que hubo en los resultados entre él y Andrés Manuel López Obrador (0.56 % de diferencia apenas). No. Era el enojo de quienes vivieron un PRI autoritario y que veían cómo regresaríamos a eso mismo. Era la indignación de jóvenes que, aunque no vivieron bajo los regímenes tricolores a nivel federal, vislumbraban pocas esperanzas de un futuro prometedor si ganaba "el copetes", como le hacen llamar a Enrique Peña Nieto.

Una semana después del primero de Julio, el PAN prácticamente agachaba la cabeza. Se sabían perdedores, pero además, reconocían que la elección no había sido del todo transparente ni clara. Quizá por soberbia, por incongruencia o algo más, no quisieron apoyar al Movimiento Progresista, que encabeza López Obrador, en su camino a la impugnación de la jornada electoral. Los azules prefirieron ver hacia sus entrañas, saber qué habían hecho mal y qué tendrían que resolver. Y son muchos pendientes los que cargan a cuestas. Aún así, la coalición que postuló al "Peje" como candidato, decidió ir por su cuenta a hacer lo propio: impugnar y tratar de anular la elección.

Las pruebas eran variadas, y aunque la gente se mostraba confiada, no eran del todo específicas. Durante un mes prácticamente, se sabían noticias de que se habían entregado como "pruebas contundentes" playeras, gorras, electrodomésticos, cilindros y ¡hasta animales de granja! Además del sonado caso de las tarjetas de la tienda Soriana y de Monex. Se recaudaron también firmas de ciudadanos que, ignorantes de la Ley electoral vigente, trataron de apoyar el proyecto de nulidad de la elección.

El Tribunal Electoral tuvo que darle entrada a dicha impugnación, tal como lo marca la Ley también. Aún con las supuestas pruebas que se presentaron, la suerte ya estaba echada.

Ni los puercos, ni las gallinas, mucho menos la propaganda que regaló el PRI a diestra y siniestra pudieron comprobar exceso en los gastos de campaña. Y un punto en contra de López Obrador fue que el Instituto Federal Electoral dará a conocer las cifras de lo que cada partido político gastó hasta el próximo enero, por lo que, al momento de que se definiera cómo votarían los magistrados del TEPJF en relación a la elección, no se sabría si hubo o no rebase del dinero que repartiera el propio IFE a cada partido.

Así pues, llegó el día de lo inevitable: después de cinco horas de discusión, los magistrados del Tribunal Electoral se pondrían de acuerdo para saber si votaban a favor o en contra de que se invalidara la elección presidencial. Así, a las 22:25, y con 7 votos a favor, de 7 magistrados, se determinó desechar el recurso de impugnación que pondría López Obrador y el Movimiento Progresista contra los comicios del primero de Julio. Con ello, se puso fin al proceso electoral y sólo será cuestión de horas o días para que se declare a Enrique Peña Nieto como Presidente Electo de México para el período 2012-2018.

Las reacciones no se han hecho esperar. Hubo inconformidad de ciertos grupos de la población, aunque poco a poco se han ido reduciendo a centenares de personas. La resignación se ha hecho evidente. Sin embargo, hay una creencia, aunque no generalizada, de que el de Peña Nieto sería un sexenio de transición, es decir, que sólo habría alternancia del PAN al PRI en este 2012 y que en 2018 quizá vuelva a haberla, aunque no sabemos a quién le dejaría la Banda Presidencial el PRI en ese año.

¿Qué les deja la resolución del TEPJF? ¿Creen que AMLO de verdad aportó pruebas suficientes y sustentadas que pudieran echar para atrás la votación de más de 17 millones de personas? Como siempre, amables lectores, agradeceré sus comentarios.

martes, 3 de julio de 2012

1° de Julio 2012: ¿Añoranza del pasado?

Bienvenidos a una nueva entrada en este blog, amables lectores. Ahora les platicaré acerca del proceso electoral que se presentó en México este domingo 1° de Julio y que deja una insatisfacción prácticamente generalizada, más que una celebración, como debiera ser.

El Domingo 1° de Julio de 2012 pintaba para ser un día lluvioso en la mayor parte de la República. Sin embargo, en varias entidades, hasta en el cielo se esmeraban por dejarnos votar en tranquilidad y nos regalaban un poco de rayos de sol. La gente se animaba a votar, algo que no se había visto ya en las últimas dos elecciones, ni mucho menos en la Presidencial de 2006, que fuera la más reñida de la historia contemporánea de México.

Familias enteras iban a sufragar. Los niños pedían que se les marcara su dedo pulgar con la tinta indeleble, mecanismo utilizado en las casillas electorales para indicar que alguien ya había ejercido su voto y que no podría regresar a hacerlo. Había entusiasmo, expectativa, pero ganas de participar por parte de la ciudadanía.

Todos eran conscientes de que en esta elección había tres opciones: la continuidad de los gobiernos panistas que han estado vigentes desde 2000, el retorno del PRI a tomar las riendas del poder, o darle la oportunidad a la izquierda mexicana.

A la par de la jornada electoral, por la tarde, se jugaba la final de la Eurocopa 2012, entre las selecciones española e italiana, un evento que le daba un toque especial al domingo, que desde temprano era testigo del desempeño de funcionarios de casilla y representantes de partido, que junto con observadores electorales y la ciudadanía en general, se iba presentando al pasar el día.

De pronto, en varios estados, la lluvia hizo su presencia. Chalchiutlicue y Tláloc quizá tuvieron un mal presentimiento, y por eso nos lanzaron esa advertencia. Sin embargo, ello no impidió que la gente siguiera votando, que continuara colaborando con México.

A las 6 de la tarde, tiempo del centro del país, se cerraron las casillas. Hasta las 8 de la noche iniciaría la difusión de los resultados preliminares de la elección presidencial, ello, en pos de esperar la clausura de la votación en estados que tienen otros husos horarios diferentes al resto de la República.

Iniciaba entonces, primero, la transmisión en diferentes medios, de algunas encuestas que marcaban las tendencias de los ganadores de la elección a Gobernador en Jalisco, Yucatán, Chiapas y el Distrito Federal, la capital del país, donde se eligió Jefe de Gobierno. En todos, el panorama apuntaba a que el PRI gobernará los próximos 6 años, por lo menos, en Jalisco, Yucatán y Chiapas, habiéndole quitado el dominio de la primera y la última entidad al PAN y al PRD, respectivamente. El PRD mantendría el DF.

Por tener un resultado cerrado, Guanajuato, Morelos y Tabasco aguardaron media hora más después de las 6 para dar a conocer sus números. Sin embargo, la tendencia era que el PAN sólo conservaría el primer estado, y el segundo se lo cedería al PRD. Tabasco lo perdería el PRI después de más de 80 años de haber gobernado ahí.

Llegaba ya el momento esperado: las ocho de la noche. Se empezaban a dar encuestas de salida que ponían a Enrique Peña Nieto, otrora Gobernador del Estado de México, como puntero de la elección con cerca de 43 % de preferencia, seguido de Andrés Manuel López Obrador con un 33 % y Josefina Vázquez Mota, del PAN, con apenas un 26 % aproximado. Gabriel Quadri quedaba prácticamente fuera de la jugada.

A partir de esa hora también comenzaba a funcionar el Programa de Resultados Electorales Preliminares, el famoso PREP, del Instituto Federal Electoral. Apeñas se llevaba un 0.1 % y ya le daba una ventaja a Peña Nieto del 51 %, contra un 32 % de Vázquez Mota y un 23 % de López Obrador. Conforme fue pasando la noche del 1° de Julio y la madrugada del 2, la brecha entre los candidatos se fue alargando hasta que, finalmente, Enrique Peña quedó con un 38.15 %, seguido de Andrés Manuel López Obrador con un 31.64 %  y Josefina Vázquez Mota, que obtuvo un 25.40 % de la votación. Ella fue la primera que aceptó su derrota. Continuó Gabriel Quadri, quien sorprendentemente obtuvo más de un millón de votos y quien exhortó a López Obrador a acatar los resultados. El abanderado del PRD dijo que esperaría los cómputos finales, con una voz un poco quebrada y una expresión de la cara muy seria, en una actitud de resignación, quizá.

Al saberse los resultados, la reacción de la gente no sólo en redes sociales, sino fuera, fue de desesperanza, de desolación, frustración y de apatía. No hubo júbilo como cuando ganó Vicente Fox en el 2000, no hubo sonrisas como cuando han ganado Gobernadores empáticos con la población en ciertos estados. No. Esta vez fue diferente. Sólo los priistas festejaron. Los demás, observaban los resultados con incredulidad. La alta participación de la jornada quedó opacada con los números que se presentaban. Quizá muchos, hasta se arrepintieron de haber votado por quien votaron o de no ir a votar.

El 2 de Julio, en los principales periódicos, la primera plana mostraba fotografías con un Enrique Peña Nieto sonriente, frente a los lectores pasajeros enojados, serios, sin querer aceptar la nueva realidad.

Se sabía desde hacía tiempo que Felipe Calderón podría cederle la estafeta al PRI por varias de sus acciones de gobierno que, a los ojos de la población, han sido errados. Tal vez algunos no lo creyeron y terminaban votando por Josefina Vázquez Mota o por Andrés Manuel López Obrador. Unos más, hasta por Gabriel Quadri, con tal de que no se cumpliera esa profecía. Hoy, la realidad es otra. Ganó Enrique Peña Nieto, regresará el PRI a Los Pinos, después de haber sacado sus cosas hace doce años.

En esta elección, el PAN, el partido gobernante perdió prácticamente todo. La lección está ahí. Para retomar la confianza, deberá trabajar conjuntamente, tal como lo hiciera el PRI o el PRD en algunas entidades. Tiene tres años para recuperar posiciones y seis para retomar la Presidencia. De no hacerlo, podrá ver poco a poco su debacle, hasta su desaparición en algunos bastiones que ha logrado conservar.

Ustedes, amables lectores, ¿qué opinan de esta jornada electoral? Agradeceré sus comentarios.

miércoles, 27 de junio de 2012

Porvenir mexicano

Bienvenidos a una nueva entrada en este blog, amables lectores.

Llegamos a la ronda final, al "último jalón" pues, de las campañas electorales, en donde se elegirán Gobernadores, diputados locales y Ayuntamientos en algunas entidades, así como Jefaturas Delegacionales, Asambleístas y Jefe de Gobierno en el Distrito Federal, y  Diputaciones Federales y Senadurías en toda la República. Pero la elección que roba la atención es la presidencial, donde se define qué sucederá con el país durante los próximos seis años.

Este año, más que otros, todos los candidatos a suceder a Felipe Calderón en la Silla Presidencial han tenido oportunidades invaluables para exponer sus ideas. Dos debates oficiales, más uno realizado por el Movimiento #YoSoy132, al cual no asistió Enrique Peña Nieto, el recorrido por todo el país con sus propuestas, seguimiento sin precedentes en radio, televisión, prensa escrita y redes sociales, participación en diversos programas, entre otras cosas más, han sido las constantes desde el 30 de Marzo pasado, cuando iniciaron las actividades proselitistas de los postulados por los diferentes partidos políticos.

Hoy ya estamos a menos de 4 días de que se realicen los comicios electorales, donde participará más de un millón de ciudadanos comunes y corrientes como funcionarios de casilla y casi 38 millones de mexicanos que sufragarán, algunos de ellos por vez primera.

Los votantes se enfrentan a varios dilemas: "que si no voto por uno porque representa más de lo mismo", "que el otro está enfermo de poder", "que nos convertiríamos en una pequeña Venezuela", "que seguiríamos con más muertos que ha dejado el régimen de Calderón", "que no votes por el otro porque le estarías dando poder al Sindicato de Maestros y a su dirigente". Las opiniones son diversas, el voto es único: de uno mismo. Nosotros debemos ser conscientes de saber elegir por quién debemos sufragar según nuestras convicciones, intereses, principios e ideas.

Por lo menos, a tres de los cuatro candidatos, la mayoría de las personas los conocemos bien. Dos han gobernado las entidades quizá más importantes del país (el Estado de México y el Distrito Federal); una ha sido Secretaria de Estado (de Desarrollo Social y de Educación). El otro, aunque resultó una candidatura sacada de la chistera, llegó a convencer a algún grupo (mínimo) de personas con su elocuencia en el primer debate, aunque pudo decepcionar a más con su participación en el segundo. Las cartas están sobre la mesa, de los ciudadanos depende cómo se mueve el juego.

Lo importante, como lo escribí hace tres años, es ir a votar. El voto nulo o la abstención no son la solución para que prospere México. Quizá no haya opciones extraordinarias o excelentes para gobernarnos, pero tampoco podemos ser indiferentes ante la posibilidad de continuar construyendo un nuevo país, que día a día pueda sobresalir.

El rumbo mexicano está en las manos de los millones que podemos votar. El primero de Julio sigue decidiéndose el porvenir de la nación. Como lo dije hace tres años, por quien quieran, hasta por sí mismos, voten, pero no dejen de ejercer esa obligación y derecho ciudadano. Los resultados de esta elección hablarán por sí mismos los próximos seis años.

martes, 22 de mayo de 2012

Voto joven: ¿cambio verdadero o exaltación momentánea?

Bienvenidos a una nueva entrada en este blog, amables lectores. Continuamos con el calor electoral que nos sigue dejando la campaña de los candidatos presidenciales, y en general, de casi todos los niveles de gobierno que se renovarán el próximo 1° de Julio en México. Bajo este contexto, ahora escribiré sobre un fenómeno que no es nuevo, pero que quizá pueda tener un efecto importante -no sabemos si decisivo o no- en el resultado de la jornada electoral: las marchas que han organizado algunos jóvenes a favor o en contra de algún candidato presidencial.

Desde que iniciaron las campañas, en Abril de 2012, los diferentes personajes postulados por los partidos políticos, fueron invitados a participar en foros en diversos medios de comunicación, universidades públicas y privadas, reunirse con empresarios, banqueros, y paralelamente, estarían haciendo sus mítines con la población en general y sus simpatizantes. Casi todos accedían a ser cuestionados por quien los confrontara con los votantes. Pero quien resaltó por su negativa a presentarse en cualquiera de dichos foros, fue justamente el abanderado del PRI-Partido Verde, Enrique Peña Nieto, quien rápidamente se volvió blanco de diversas críticas a través de las redes sociales.

Llegó el primer debate, con Peña Nieto presente y para infortunio de los cuatro candidatos (López Obrador, Quadri, Vázquez Mota y el propio priísta), la mujer que les dio los pequeños boletos que definirían la participación de cada uno en dicho encuentro, fue quien se llevó los reflectores. Aún así, se puede decir que el ganador de dicho evento fue Gabriel Quadri, seguido de López Obrador (en parte, aunque no definió sus propuestas hacia las preguntas que se le planteaban), Josefina Vázquez Mota (quien no despegó ni en esa ocasión) y hasta el último lugar, Enrique Peña Nieto.

Quadri libraba ya una prueba con la aceptación del público televidente del encuentro que organizara el IFE. Aún con unos porcentajes no tan desfavorables ni para López Obrador o Josefina, ellos todavía debían convencer más a los votantes que ya estaban decididos por alguno o a los que de plano no tenían definido su voto. Quien de plano no pudo con el debate, fue Peña Nieto. Y así comenzaba un camino ya muy complicado para el 1° de Julio.

Unos días antes del debate, la periodista Carmen Aristegui había convocado a los cuatro candidatos a un debate organizado por ella en su programa de radio. Quadri y López Obrador aceptaron la propuesta. Vázquez Mota confirmaría con la condición de que Peña Nieto asistiera. Al saberse la noticia de que el candidato priísta no iría, el equipo de la panista declinó la invitación de Aristegui. Con ello, se calentaron más los ánimos en contra del tricolor, y ahora, contra el PAN, que si bien tenía una preferencia inestable pero con avance, a raíz de ello, comenzó a rezagarse.

El 11 de Mayo, después de negarse a entablar conversación alguna con el público universitario, finalmente Enrique Peña Nieto accedió a participar en una conferencia en la Universidad Iberoamericana, después también de haberse reunido con Carmen Aristegui esa mañana en una entrevista que fue, quizá muy "light" para el estilo de la periodista. Pero lo que sucedió con los estudiantes Ibero cimbró, definitivamente, la "puntera" campaña del candidato del copete. Ante un grupo nutrido de alumnos que expresaron su rechazo a la visita del aspirante tricolor, Peña Nieto dio un discurso a quienes pudieron o quisieron escucharlo y tuvo que salir huyendo -prácticamente- de la casa de estudios, considerada por la población en general, como un bastión "fresa" o de "niños nice".

Al poco tiempo, miembros del Partido Verde realizaron una desatinada declaración, al decir que quienes habían mostrado inconformidad con su abanderado en la Ibero eran miembros de grupos de choque de Andrés Manuel López Obrador o del propio PRD, a lo que los estudiantes respondieron que los 131 que repudiaron a Peña Nieto eran alumnos de dicha institución, y no acarreados perredistas.

Subieron un video a YouTube donde mostraban su pertenencia a la Universidad y días después, en Twitter, comenzó un Trending Topic (un tema "del momento", si lo tradujéramos al español) llamado #YoSoy132, donde varias personalidades y tuiteros en general, se sumaron a los estudiantes de la Ibero en contra de Peña Nieto. Todo ello se consumó en una marcha realizada el 18 de Mayo, donde participaran miles de estudiantes de varias universidades privadas y públicas en el Distrito Federal, que también se dirigieron a las instalaciones de Televisa en San Ángel y Santa Fe, para exigir que dicho medio de comunicación difundiera tal cual la noticia del "recibimiento" del candidato priista en la Ibero días antes (toda vez que los noticiarios de la televisora minimizara la nota). Ese mismo fin de semana, se realizó una marcha pro-López Obrador, en la que participarían algunos de los estudiantes que estuvieron presentes en la "Marcha Yo Soy 132".

El asunto de las protestas estudiantiles en contra (y casi nunca a favor) de alguien o algo no es nada nuevo. Son a ellos a quien golpean directa o indirectamente las decisiones de los gobernantes. Sin embargo, a diferencia de los movimientos que se presentaron, por ejemplo, durante la década de los 60, que tiraron regímenes totalitarios o que gracias a esas acciones comenzaron un cambio en los países, las expresiones de los jóvenes actuales, quizá, tienen un dejo de indiferencia o más puntos débiles, debido a que muchos de los partícipes no están enterados del fin que persiguen y terminan abandonando las causas. Sólo los más decididos son los que prevalecen y logran conseguir su objetivo, quizá, sin que permee en la población en general.

O ustedes, amables lectores, ¿qué opinan? Agradeceré sus comentarios.

domingo, 20 de mayo de 2012

El Distrito Federal: La catapulta "ciudadana".

Bienvenidos a una nueva entrada en este blog, amables lectores. En esta ocasión, les comentaré acerca de lo que sucede en la capital mexicana, el Distrito Federal, que también el próximo mes de Julio de 2012 renovará la Jefatura de Gobierno (más que una alcaldía, sería como la Gubernatura de la ciudad), la Asamblea Legislativa y las dieciséis Jefaturas Delegacionales (que serían algo así como equivalencias de municipios en los demás estados de la República). Un caso sui géneris, que analizaremos juntos en estas líneas.

En las elecciones de 2006, donde resultara electo Marcelo Ebrard como Jefe de Gobierno del Distrito Federal, los candidatos que se postularon para dicho puesto no eran ningunos desconocidos. Por el PRI, llegaba la ex Gobernadora de Tlaxcala y futura presidenta de su partido, Beatriz Paredes, quien tenía una cierta reputación dividida en la capital de la República; por el PAN, se impondría la candidatura (al igual que pasara en la elección por la Jefatura Delegacional de Miguel Hidalgo) de Demetrio Sodi de la Tijera (ex perredista y ex priísta). Quizá los únicos extraños fueron Alberto Cinta (candidato por el PANAL y hoy postulado por el Partido Verde como diputado) y Gustavo Jiménez Pons (por el Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina).

El triunfo de Ebrard se podría entender por el impulso que recibiera de Andrés Manuel López Obrador cuando éste era Jefe de Gobierno. Hay que recordar que Marcelo Ebrard había sido destituido como Secretario de Seguridad Pública del DF en 2004 por Vicente Fox debido a que no pudo resolver el linchamiento de policías federales en San Juan Ixtayopan, Tláhuac. Sin embargo, el tabasqueño López Obrador lo recompensaría después con la Secretaría de Desarrollo Social, de donde brincó a ser el siguiente gobernante de la capital mexicana. Sin embargo, se desligó pronto del yugo del "Presidente Legítimo" y trató de convertir a la "Capital en Movimiento" en una ciudad de primer mundo. Quizá lo logró, quizá no. Eso lo juzgará la historia.

Sin embargo, durante el sexenio de Ebrard como Jefe de Gobierno del DF, creció el descontento de la población hacia el PRD y no necesariamente por sus acciones de gobierno, sino por la corrupción y pésimas administraciones que subsisten en la mayoría de las Delegaciones Políticas de la capital, y ello se demostró en la elección de 2009, cuando el partido del sol azteca perdió Cuajimalpa de Morelos y estuvo a punto de entregarle el gobierno al PRI en Milpa Alta, curiosamente, las dos "Provincias del Distrito Federal". Aún así, el PRD logró retener 13 de las 16 Delegaciones, pero el constante crecimiento de la preferencia por el PAN o el PRI en la capital sigue siendo un riesgo latente para estas elecciones, donde se prevé que el partido amarillo pueda perder, si no gobiernos delegacionales, lugares en la Asamblea Legislativa, que hoy es mayoritariamente perredista.

Problemas como la falta constante de agua no sólo en Iztapalapa, sino en otras demarcaciones, así como otros conflictos que aquejan a los ciudadanos de esta capital, han hecho que sean ellos quienes pretendan tomar las riendas de los diferentes niveles de gobierno, principalmente, el sector central, donde se concentran las decisiones de las demás administraciones de la ciudad.

El primer ciudadano "común y corriente" que propuso una campaña en contra de los políticos y a favor de soluciones que necesita la metrópoli fue Xavier González Zirión, quien no tuvo un impacto fuerte en la población. Su movimiento inició en 2010 y se fue desvaneciendo durante el 2011. Hoy, es candidato a la Jefatura Delegacional en Miguel Hidalgo por el PRI.

En Enero de 2012, el PAN dio un giro inesperado al imponer (como se ha hecho costumbre en dicho instituto político) a la señora Isabel Miranda de Wallace, famosa por resolver por sus propios medios, el asunto de la muerte de su hijo, Hugo Alberto Wallace, debido a la ineficacia de las autoridades capitalinas. Así dejó fuera de la jugada a Demetrio Sodi (Jefe Delegacional de Miguel Hidalgo), Carlos Orvañanos (Jefe Delegacional de Cuajimalpa de Morelos), Mariana Gómez del Campo (diputada local), Gabriela Cuevas (diputada federal y ex Jefa Delegacional en Miguel Hidalgo), y José Luis Luege Tamargo (Director General de la Comisión Nacional del Agua).

Por parte del PRI, se volvería a postular a Beatriz Paredes, y el PRD llegaría con la sorpresa de lanzar a Miguel Ángel Mancera, ex Procurador General de Justicia del DF. Sin embargo, la alianza que encabezaría López Obrador con el PT y Movimiento Ciudadano, estaba en riesgo en la capital, debido a que los grupos radicales del Partido del Trabajo mencionaban que Mancera no era de izquierda y que no se aliarían con el PRD en caso de que este partido lo postulara. Aún así, se tuvieron que anexar al candidato, quien se ha mantenido más como ciudadano que como afiliado a alguna fuerza política, quizá emulando a Isabel Miranda de Wallace, quien no termina de estar conforme con el partido que la está apoyando para la Jefatura de Gobierno.

El panorama que se vislumbra en el Distrito Federal, a diferencia de la elección presidencial, donde se supondría que el puntero sigue siendo Enrique Peña Nieto, es diferente. La aceptación de Miguel Ángel Mancera hará, quizá, que el PRD siga gobernando la capital de la República, aunque no sea con un hombre de la entera confianza del partido, tal como sucediera con Marcelo Ebrard. Pero no hay que dejar de lado que todavía mantiene algunas preferencias Beatriz Paredes y que, aunque está en último lugar en la aceptación ciudadana, Isabel Miranda de Wallace continúa con pequeños pasos subiendo en las estadísticas. Habrá que ver si es realmente momento ciudadano para la capital gobernada por "el mejor alcalde del mundo". O ustedes, ¿qué opinan, amables lectores? Agradeceré sus comentarios.